La advertencia del jefe de policía de Mineápolis, Brian O’Hara, sobre “el momento en que todo explote” sintetiza un clima político que avanza hacia un punto crítico. Cuatro derrumbes simultáneos alimentan esa sensación: el debilitamiento del orden internacional de posguerra, la erosión de la tranquilidad interna bajo operativos crecientemente abusivos del ICE, la degradación del orden democrático y, en el centro de todo, el deterioro mental y conductual del presidente Donald Trump.
Ese declive personal actúa como fuerza motriz. Los rasgos narcisistas se intensifican con el poder y la edad: más grandilocuencia, menos empatía, más reacciones violentas ante cualquier desafío. En 2025 Estados Unidos participó o ejecutó más de 600 misiones de bombardeo, una cifra coherente con un mandatario que recurre a la fuerza con rapidez creciente, dentro y fuera del país.
La historia clásica ilumina el proceso. Salustio, Tácito y más tarde Gibbon describieron cómo la tiranía distorsiona no solo la conducta de los gobernantes, sino también la moral de la sociedad que los rodea. La sed de dominación sustituye a la ambición pública y desata un ciclo de aislamiento, paranoia y exceso de poder. Los seguidores compiten por ofrecer una adulación cada vez más servil, mientras la población, expuesta a atrocidades constantes, se vuelve insensible. La democracia se vacía desde dentro: se debilita la confianza, se normaliza la corrupción, se abandona el hábito del compromiso.
Estados Unidos no es la Roma en decadencia. Sus instituciones siguen siendo sólidas y gran parte de la ciudadanía conserva valores democráticos. Pero estamos ante un peligro real: el curso de la tiranía raramente se revierte. La historia muestra que quienes caen en esta espiral no recuperan de pronto la moderación. Al contrario, profundizan en la arbitrariedad, la desconfianza y la confrontación.
Los fundadores lo entendieron bien: ninguna estructura institucional basta cuando un líder sin frenos internos decide probar los límites del poder. Hoy, gran parte del rumbo nacional está ligado a la psique deteriorada de un solo hombre, y ese es el núcleo del colapso que se aproxima.