sáb. Feb 14th, 2026

La Colección Gelman regresa a México tras dos décadas

Después de casi veinte años, sesenta y ocho obras maestras de Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo y otros referentes del siglo veinte vuelven a exhibirse en el Museo de Arte Moderno. La muestra Relatos Modernos inaugura la nueva etapa internacional de la Colección Gelman Santander desde México actual histórico.

La curaduría organiza el recorrido en cuatro núcleos temáticos que abordan retrato, naturaleza, nación y modernidad, revelando tensiones entre tradición y vanguardia. Destacan retratos comisionados por los Gelman, piezas clave como Vendedora de alcatraces y una presencia central de Frida Kahlo con diez óleos emblemáticos históricos mexicanos fundamentales del siglo.

La exposición también implica un complejo proceso de resguardo patrimonial, pues veintisiete obras cuentan con declaratoria de Monumento Artístico. Relatos Modernos busca acercar este acervo a nuevas generaciones y reafirma el compromiso institucional con la difusión del arte moderno mexicano hasta mayo de dos mil veintiséis en Ciudad de México.

La Colección Gelman regresa a México tras dos décadas

Después de casi veinte años, sesenta y ocho obras maestras de Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo y otros referentes del siglo veinte vuelven a exhibirse en el Museo de Arte Moderno. La muestra Relatos Modernos inaugura la nueva etapa internacional de la Colección Gelman Santander desde México actual histórico.

La curaduría organiza el recorrido en cuatro núcleos temáticos que abordan retrato, naturaleza, nación y modernidad, revelando tensiones entre tradición y vanguardia. Destacan retratos comisionados por los Gelman, piezas clave como Vendedora de alcatraces y una presencia central de Frida Kahlo con diez óleos emblemáticos históricos mexicanos fundamentales del siglo.

La exposición también implica un complejo proceso de resguardo patrimonial, pues veintisiete obras cuentan con declaratoria de Monumento Artístico. Relatos Modernos busca acercar este acervo a nuevas generaciones y reafirma el compromiso institucional con la difusión del arte moderno mexicano hasta mayo de dos mil veintiséis en Ciudad de México.

Salón ACME 13 explora identidad, territorio y comunidad

Durante la Semana del Arte 2026, Salón ACME celebra su edición trece como plataforma impulsada por artistas. Desde 2013, el proyecto ha fortalecido una comunidad integrada por creadores, curadores y coleccionistas, consolidándose como espacio clave para visibilizar prácticas emergentes y fomentar diálogos críticos dentro del arte contemporáneo mexicano actual vigente.

Puebla es el eje curatorial de esta edición mediante la muestra Huellas, voces y otras pistas. Las obras emplean materiales residuales y objetos específicos para activar memorias textiles, mineras y migratorias, proponiendo lecturas sensibles del territorio donde la materia funciona como registro político, histórico y afectivo compartido colectivo local contemporáneo.

Las secciones Patio y Proyectos amplían el programa con esculturas, instalaciones y colaboraciones internacionales. Destacan obras que abordan cuerpo, identidad y sostenibilidad, así como redes impulsadas por Cultura Circular. Salón ACME reafirma su vocación como espacio de encuentro, resistencia creativa y construcción colectiva a largo plazo cultural crítica contemporánea regional.

Charles Moore retrata el presente artístico de México

El libro Global Conversations: Mexico, de Charles Moore, propone un retrato focalizado de México como uno de los centros más influyentes del arte contemporáneo actual. A través de diez entrevistas, la publicación analiza prácticas artísticas, curatoriales y arquitectónicas que configuran el discurso cultural desde una perspectiva crítica y situada.

Estructurado como un ejercicio de diálogo sostenido, el libro aborda temas como materialidad, abstracción, arquitectura, responsabilidad social e historia institucional. Las conversaciones revelan un ecosistema cultural complejo, autosostenible y profundamente consciente de su contexto histórico, donde la experimentación y el pensamiento crítico articulan una voz con proyección global.

Entre los participantes se encuentran Fernanda Canales, Amanda de la Garza, Perla Krauze, Bosco Sodi y Fernando Laposse, entre otros. El volumen, prologado por Direlia Lazo, será presentado en Casa Bosques y se consolida como un documento clave para comprender el impacto internacional del arte contemporáneo mexicano.

Fernando Sampietro vuelve al presente desde el Museo Cabañas

La exposición Antenas al vacío reactiva la obra de Fernando Sampietro en el Museo Cabañas mediante una revisión crítica de su producción artística y fílmica. La muestra recupera un archivo casi invisible durante décadas y propone una lectura contemporánea de una práctica experimental, autodidacta y profundamente atravesada por el pensamiento visual latinoamericano.

Abierta hasta el 22 de febrero, la exposición reúne pintura, collage, cine Super 8 y ejercicios de apropiación que dialogan con el pop, el conceptualismo y el cine experimental. Curada por Cuauhtémoc Medina y Ana Sampietro, la muestra articula antenas urbanas, referencias culturales y una sensibilidad marcada por el exilio y la vanguardia.

Este proyecto museográfico se expande en el libro Fernando Sampietro. Un verdadero duchampiano que se hacía llamar Marcelo del Campo, que reúne casi toda su producción artística y literaria. La publicación funciona como archivo y ensayo crítico, consolidando su lugar dentro del arte contemporáneo mexicano.

Andy Warhol reaparece en cine con material inédito

Tepito se suma a la Semana del Arte con el Encuentro de Rotulismo, que se realizará del 3 al 8 de febrero en la Galería José María Velasco, integrando intervenciones artísticas, exposiciones, charlas y música sonidera como expresión viva de la gráfica popular urbana del barrio y su memoria colectiva.

Durante el encuentro, rotulistas intervendrán fachadas comerciales del barrio y espacios de la galería, estableciendo un diálogo directo con la comunidad. Participan creadoras y creadores como Beatriz Gutiérrez, Isaías Salgado, José Mosqueira y Rodrigo Rayón, en actividades abiertas y de acceso gratuito para públicos diversos durante la Semana del Arte.

El programa incluye la presentación del libro Hand-Painted in Mexico, charlas sobre gráfica popular y una jornada final dedicada a la Gráfica Sonidera. Entre rótulos, música y territorio, el encuentro reivindica el oficio rotulista como memoria visual, práctica comunitaria y resistencia cultural contemporánea en Tepito, Ciudad de México hoy vigente.

Tepito celebra el rotulismo entre arte y sonidero

Tepito se suma a la Semana del Arte con el Encuentro de Rotulismo, que se realizará del 3 al 8 de febrero en la Galería José María Velasco, integrando intervenciones artísticas, exposiciones, charlas y música sonidera como expresión viva de la gráfica popular urbana del barrio y su memoria colectiva.

Durante el encuentro, rotulistas intervendrán fachadas comerciales del barrio y espacios de la galería, estableciendo un diálogo directo con la comunidad. Participan creadoras y creadores como Beatriz Gutiérrez, Isaías Salgado, José Mosqueira y Rodrigo Rayón, en actividades abiertas y de acceso gratuito para públicos diversos durante la Semana del Arte.

El programa incluye la presentación del libro Hand-Painted in Mexico, charlas sobre gráfica popular y una jornada final dedicada a la Gráfica Sonidera. Entre rótulos, música y territorio, el encuentro reivindica el oficio rotulista como memoria visual, práctica comunitaria y resistencia cultural contemporánea en Tepito, Ciudad de México hoy vigente.

Gusto, poder, clases sociales y la crítica del arte

Lo bello o lo armónico o lo simétrico o lo equilibrado están siempre del lado del orden estable. Así la estética como apreciación y elevación de Ciertas Formas con cierto tipo de orden que supuestamente se opone a lo práctico, es solo un tipo de gusto y una imposición: es una construcción simbólico-corporal creada por un cierto grupo dentro de la sociedad que busca, por lo general, de distinción jerárquica. Lo cual es paradójico, pues lo no útil no tiene ninguna finalidad o tal vez tiene aquella extraña finalidad sin fin que hablaba Kant.

Pero este orden y jerarquización de la producción humana y sus formas tan buscada y deseada es en realidad el robo que los odiadores de mundo y los poderosos-pragmáticos le hacen al cuerpo: le intentan robar su conexión con el mundo, es decir, su sensibilidad. Y, a través de esta apropiación violenta, se distinguen los “tipos” de sensibilidad y los “tipos” o clases de humanos. Esto se logra gracias a que la conexión está ahora mediada por un grupo social pequeño, pues controlan que representaciones del mundo (imágenes en primer lugar, sonidos, música, textos) tienen valor social alto o bajo y con qué “tipos” o clases de representaciones.

Nos han obligado a olvidar, dudar y renegar de nuestra conexión directa con el mundo dado que no están a la altura de un cierto orden, de su idea de orden. Y estas representaciones elevadas que requieren una sensibilidad especial y única aman lo que no es el mundo cotidiano: un mundo inaccesible para la mayoría vinculado al poder y la riqueza. Son mundos imposibles, improbables, unidireccionales y que legitiman, es decir, hacen natural al poder con sus abusos y jerarquías. Hacen “naturales” las disminuciones ontológicas de la mayoría de los seres humanos y de los animales. Esta construcción de un mundo ideal abarca todos los campos de actividad humana y se impone también en el viejo mundo-ilusión del arte y, a partir del siglo XX, de los medios de comunicación de masas mecánico-electro-digitales (foto, radio, TV, Internet, IA, mundos virtuales digitales).

Sin embargo, la imaginación que produce estos mundos ideales no son más que torpes representaciones del mundo sensible, del mundo del cuerpo, del mundo-cuerpo. No pueden imaginar, crear otro mundo que no sea una distorsión o “limpieza” del mundo sensible. Este odio empieza cuando la imagen funcional, antes pragmática y constructora de comunidad, se convierte en un signo de lo imposible y la representación ya no es un envío al mundo, sino un envío hacia su mundo distorsionado. La imagen ahora se refiere siempre a otra imagen bajo el control de alguna élite social. Sin embargo, subsiste una paradoja, las representaciones sustitutas del mundo, que hacen alarde de su carácter constructivo formal, también lo han robado del mundo sensible: formas reales como cuerpos, colores, dinámicas, relaciones y estructuras de vínculos. Solo han eliminado lo “feo”, lo “bajo”, lo “inestable”.

Detrás de estas imágenes hay unos seres humanos que se alían cínicamente a quienes rechazan al mundo porque este es doloroso y que ven el máximo dolor en ser temporales. Así los odiadores del mundo y el cuerpo se unen a los pragmáticos explotadores que en su obsesión acumuladora de seguridad (dinero, mercancías) y del poder-hacer que el otro se someta (ese estado de las cosas en donde nadie lo amenaza) establecen estructuras sociales que no desarrollan las capacidades creativas de nadie, incluso de los mismos poderosos. Solo desarrollan la creatividad productiva-utilitaria, son incapaces de jugar.

Por ello, en épocas de dominación masiva y planetaria, la creación se esconde, se realiza en los pliegues, en los intersticios, fuera del barullo. No solo sobrevive, sino que sigue abriendo mundos-interpretaciones y fascinado por el mundo tal cual es, desde lo subatómico, la vida, las sociedades humanas, hasta lo macro como galaxias y el universo en expansión. Y esto, ¿tiene algo que ver con ciertas formas de hacer, con ciertas formas visibles, sonoras, perceptuales en general? Lo que llamamos arte es ahora afortunadamente difuso porque nos dimos cuenta de que las fronteras son o ilusoriamente esencialistas o pragmáticas. Que las fronteras no son el conocimiento, sino la simplificación utilitaria, que los flujos y lo sin barreras no claman conocimiento, sino una sabiduría orientada a la conexión y la acción y creatividad, a la posibilidad abierta y la experimentación del mundo sin seguridades totales.

Así lo que decimos que es arte, que es «buen» arte, que es «bellas» artes está vinculado al «buen» gusto, a la subjetividad de los poderosos que antes odiaban ser imitados y ahora están fascinados con la burda imitación de su burda riqueza, que pretende ser también riqueza cultural y definir lo que debemos apreciar como arte. El concepto de arte y bellas artes, que se fundan principalmente en el XVIII, son parte de la violencia simbólica que ejercen los dominadores sobre los dominados al imponerles sus valores y literalmente sus gustos aplastando su sensibilidad. Estos conceptos se imponen sobre nuestra sensibilidad como la única posible, la única importante y lo hacen de manera burda, brutal, sin refinamiento, sin sensibilidad especial solo como violencia. Dicha sensibilidad se presenta, paradójicamente, a sí misma como la máxima distinción.

Desde esta posición ¿qué papel jugaría la crítica del arte? Pues dependiendo si esta deconstruye el concepto arte o no, el resultado tal vez no buscará hacer sensiblemente elevados a los no refinados, sino a reconocer sus sensibilidades-otras como valiosas. Una especie de arte por todas partes, con un concepto de arte desvinculado de los parámetros clasistas y euro-norteamericano-céntricos. No es meter a Abrahán Cruzvillegas a la Tate, sino hacer de la construcción periférica que él tanto alude un auténtico arte. En donde lo «auténtico» se define por lo sensible y el gusto, no solo contrapuesto al gusto y capricho jerárquico, sino por el simple agrado y por el simple placer y poder de valorar mi mundo, mi espacio, mis formas. No es un juicio universal: es un juicio también de clase y de otredades abiertamente relativistas o, mejor, orgullosamente relativistas.

Philip Glass rompe con el Kennedy Center

El compositor Philip Glass retiró del Kennedy Center el estreno de su nueva Sinfonía Abraham Lincoln, en protesta por la intervención política de Donald Trump. El músico considera que los valores actuales del recinto cultural contradicen el espíritu ético y social de la obra, encargada originalmente por la institución misma.

Glass, quien cumplirá noventa años esta semana, difundió públicamente la carta dirigida a los directivos del centro, donde explica su decisión. La sinfonía había sido programada para junio, como acto central del aniversario doscientos cincuenta de la Declaración de Independencia estadounidense y generó amplio debate internacional en círculos musicales contemporáneos.

La postura de Glass se suma a cancelaciones recientes de artistas como Renée Fleming y la Compañía Martha Graham. Frente a los cambios impulsados por Trump, el compositor reafirma su tradición de compromiso social, presente en sinfonías y óperas que abordan historia, política y derechos civiles desde hace décadas continuamente.

Restauran mural de Siqueiros en la Torre de Rectoría

Marina Abramović regresa a Barcelona con el estreno de Balkan Erotic Epic en el Gran Teatre del Liceu. La propuesta, de más de cuatro horas, combina performance, danza, música y rituales ancestrales para explorar el cuerpo como espacio de poder, transformación y memoria desde una experiencia escénica inmersiva y sin concesiones.

La obra se inspira en mitos y tradiciones folclóricas de los Balcanes, integrando rituales vinculados a la muerte, la fertilidad y la naturaleza. Con más de setenta intérpretes en escena, Abramović construye una narrativa explícita y simbólica que desafía convenciones teatrales y propone una nueva forma de arte híbrido contemporáneo radical.

Presentada en formato consecutivo, la versión barcelonesa refuerza la dimensión emocional del recorrido. Abramović participa al final de la obra, cerrando una experiencia marcada por la nostalgia y el dolor histórico. Balkan Erotic Epic continuará su gira internacional, consolidando uno de los proyectos más ambiciosos de la artista serbia.