El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, acusó a Estados Unidos de haber declarado una “guerra mundial” contra los movimientos de izquierda y de intentar asfixiar económicamente a la isla para provocar un cambio de gobierno. Durante la conmemoración del 73 aniversario del asalto al cuartel Moncada, afirmó que el bloqueo constituye “un arma de guerra” y responsabilizó a Washington de profundizar la crisis económica y energética que enfrenta el país.
El mandatario sostuvo que las recientes sanciones y el bloqueo petrolero buscan generar un estallido social y rechazó un informe del Departamento de Estado que acusa a Cuba de respaldar actividades extremistas. También llamó a fortalecer la unidad nacional, impulsar las reformas económicas aprobadas por el Parlamento y agradeció la ayuda humanitaria enviada por organizaciones internacionales para aliviar la situación de la población.
El discurso evidenció el deterioro de la relación entre La Habana y Washington en medio del endurecimiento de las sanciones estadounidenses. Además, llamó la atención la ausencia del exmandatario Raúl Castro en la ceremonia oficial, mientras el gobierno cubano reiteró su compromiso de mantener el sistema político y enfrentar la crisis económica que atraviesa la isla.
