Estados Unidos lanzó una nueva oleada de ataques contra Irán, que respondió con ofensivas dirigidas a bases estadounidenses en Bahréin, Qatar, Kuwait y Jordania, en el cuarto intercambio de bombardeos en menos de una semana. Ambos gobiernos se acusaron de romper los esfuerzos diplomáticos alcanzados semanas antes para reducir la tensión en la región.
El Comando Central de Estados Unidos aseguró haber atacado decenas de objetivos con municiones de precisión, mientras Teherán afirmó haber golpeado instalaciones militares estadounidenses y reiteró que defenderá el estrecho de Ormuz, considerado estratégico para el comercio energético mundial. Washington sostuvo que Irán no controla esa ruta marítima de forma exclusiva internacionalmente hoy.
Mohsen Rezai, asesor del líder supremo iraní, afirmó que Ormuz “vale más que decenas de bombas nucleares” y acusó a Estados Unidos de frustrar los esfuerzos para restablecer la paz. La ONU pidió máxima moderación y el reinicio inmediato de las negociaciones, mientras Qatar descartó mediar bajo ataques y Pakistán expresó preocupación creciente.
