El Departamento de Defensa de Estados Unidos redujo de 211 a 31 las religiones y sistemas de creencias oficialmente reconocidos por las fuerzas armadas. La medida, impulsada mediante un memorando interno, busca simplificar la clasificación utilizada por los capellanes militares para planificar servicios espirituales y atender las necesidades religiosas del personal en activo.
Entre las creencias que seguirán reconocidas figuran diversas denominaciones cristianas, así como islam, judaísmo, budismo, hinduismo, sijismo y agnosticismo. Sin embargo, dejarán de aparecer categorías relacionadas con ateos, humanistas, deístas, druidas, unitarios universalistas y seguidores de corrientes espirituales contemporáneas o religiones paganas, lo que ha generado críticas dentro y fuera del ámbito militar.
Ex capellanes y defensores de la libertad religiosa cuestionaron la decisión al considerar que limita el reconocimiento de la diversidad de creencias existente en las fuerzas armadas. Por su parte, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, defendió la reforma al señalar que el sistema anterior se había vuelto demasiado complejo y poco práctico para su aplicación cotidiana dentro de las instituciones militares.
