El gobierno de Estados Unidos reforzó la vigilancia sobre operaciones bancarias vinculadas con inmigrantes tras una nueva directriz emitida por la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN). La medida busca detectar posibles casos de fraude, robo de identidad, lavado de dinero y esquemas de contratación de trabajadores sin autorización migratoria mediante una supervisión más estricta del sistema financiero.
La acción surge después de una orden ejecutiva firmada por Donald Trump que instruye a bancos y reguladores a examinar con mayor atención la situación de sus clientes. Aunque finalmente no se obligó a las instituciones financieras a recopilar información sobre ciudadanía o estatus migratorio, sí se les pidió identificar señales que puedan indicar actividades irregulares relacionadas con inmigración.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que la administración pretende evitar que personas sin autorización utilicen instituciones financieras para cometer delitos o evadir controles. La industria bancaria logró frenar medidas más severas, pero expertos consideran que las nuevas disposiciones podrían desalentar a miles de migrantes de utilizar servicios bancarios en Estados Unidos.
