mié. Feb 11th, 2026

Canadá reafirma compromiso T-MEC Descarta acuerdo con China

Canadá reafirmó su compromiso con el T-MEC, luego de que el primer ministro Mark Carney descartó negociar acuerdos comerciales con economías no de mercado. Así respondió a advertencias de Washington, después de que el presidente Donald Trump amenazó con imponer aranceles si Ottawa firmaba un tratado con China recientemente internacionales.

El mandatario canadiense señaló que su gobierno respeta las obligaciones del acuerdo trilateral y, por ello, no contempla pactos de libre comercio fuera de ese marco. Además, precisó que el diálogo con Pekín se limita a resolver tensiones sectoriales en áreas estratégicas, sin implicar compromisos formales nuevos duraderos ni vinculantes.

Sin embargo, Carney reconoció que las relaciones con Estados Unidos atraviesan un periodo de fricciones comerciales desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. En este contexto, subrayó que Canadá busca estabilidad económica, diversificación responsable y cooperación regional, manteniendo una política exterior previsible y alineada con sus socios estratégicos.

Empresas de EE UU emergen como ancla del TMEC

El futuro del TMEC se ha convertido en uno de los principales focos de tensión entre Washington, Ottawa y Ciudad de México. Mientras Donald Trump mantiene su retórica de desdén hacia el acuerdo y amenaza con dinamitarlo, el Gobierno de Claudia Sheinbaum insiste en su continuidad, consciente de que la integración económica de América del Norte es uno de los pilares de la estabilidad regional. En medio de este choque político, un actor inesperado emerge como aliado de México: las empresas estadounidenses instaladas en su territorio.

Sheinbaum subrayó esta semana que los mayores defensores del TMEC no son únicamente los sectores productivos mexicanos, sino las firmas norteamericanas con operaciones en la región. Desde plantas automotrices hasta farmacéuticas, la posición de la iniciativa privada quedó clara durante las audiencias celebradas por la Oficina del Representante Comercial de EE UU en diciembre, donde abogaron por la vigencia del acuerdo que respalda 13 millones de empleos estadounidenses y sostiene a más de 100.000 pequeñas y medianas empresas exportadoras.

Las empresas reconocen, sin embargo, que los tres países han incumplido partes del tratado. Críticos con México en áreas como energía, agricultura o comercio digital, coinciden en que cualquier revisión debe ofrecer certidumbre regulatoria y un proceso ordenado. Para ellas, el riesgo mayor no es el diferendo técnico, sino la incertidumbre generada por la retórica del propio Trump. Como explica Pedro Casas Alatriste, director de AmCham México, las voces empresariales estadounidenses se han convertido en una fuente clave de influencia para el presidente, especialmente bajo la lógica de America First.

En este contexto, México busca preservar los beneficios arancelarios del tratado y revertir los gravámenes sectoriales que afectan a las cadenas productivas regionales. Expertos como Luis de la Calle insisten en que los aranceles al acero, aluminio y cobre lastiman directamente al propio mercado estadounidense. La revisión del TMEC, programada para julio, pondrá a prueba la capacidad de los tres países para sostener más de tres décadas de integración. Y, en esta negociación, el peso del empresariado estadounidense podría ser decisivo para contener los impulsos disruptivos de Trump y asegurar la continuidad del acuerdo.

Trump minimiza valor del T-MEC Presiona retorno industrial

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) es irrelevante para su país. Durante un recorrido por una planta de Ford en Michigan, sostuvo que el acuerdo no ofrece ventajas reales a la economía estadounidense y reiteró su intención de atraer la manufactura de regreso a territorio nacional.

Trump señaló que Estados Unidos no necesita productos fabricados en México ni en Canadá y que su prioridad es producir automóviles y otros bienes dentro del país. Recordó que el T-MEC, vigente desde 2020 y negociado durante su primer mandato, será revisado este año, con la posibilidad de ser sustituido por acuerdos bilaterales.

Pese a los dichos del mandatario, los datos oficiales muestran una profunda integración económica regional. México se mantiene como principal socio comercial de Estados Unidos, con exportaciones récord y un comercio bilateral que representa más del 15 por ciento del intercambio total estadounidense, reflejando la relevancia práctica del acuerdo comercial vigente.

México encara 2026 con frentes económicos abiertos

La economía mexicana inicia 2026 con un conjunto de retos que definirán su trayectoria en un año clave para la relación con Estados Unidos y para la estabilidad interna. El primero es la revisión del T-MEC, proceso que deberá resolverse hacia mediados de año y que mantiene en suspenso decisiones de inversión. La posibilidad de una renegociación parcial o incluso bilateral crea un ambiente incierto que pesa sobre los mercados y sobre la planeación de empresas nacionales y extranjeras.

El crecimiento económico continúa como uno de los mayores pendientes. Entre 2018 y 2024 el avance promedio fue de apenas 0.8 por ciento anual, lo que implicó un estancamiento del ingreso per cápita. Para 2025 se prevé un crecimiento menor a medio punto y, para 2026, las expectativas ya se ajustaron a cerca de 1.1 por ciento. Ese deterioro refleja una posible reducción en la tasa de crecimiento potencial del país y una inversión pública insuficiente, sumada a un ambiente de negocios más restrictivo. La preocupación es clara: México corre el riesgo de repetir una década perdida.

La creación de empleo formal será otro desafío relevante. El mercado laboral ya mostró señales de enfriamiento en 2025 y la perspectiva para 2026 es la generación de poco más de 300 mil puestos formales, lejos de las necesidades reales de una economía donde alrededor de 800 mil personas se incorporan cada año al mercado laboral. El registro reciente de trabajadores de plataformas digitales mejoró artificialmente las cifras, pero no implicó nuevos empleos.

En materia de inflación, aunque los precios regresaron al rango del Banco de México en 2025, varias presiones surgirán en 2026. El aumento de impuestos a productos específicos, la entrada en vigor de nuevos aranceles a bienes asiáticos y un efecto estadístico en la segunda mitad del año podrían empujar la inflación por encima del 4 por ciento. Bajo este escenario, es probable que el banco central mantenga una postura cautelosa y limite los recortes a la tasa de interés.

La combinación de estos factores obliga a replantear prioridades. Hasta ahora, México ha privilegiado la estabilidad macroeconómica. En 2026 será necesario encontrar un equilibrio entre estabilidad y crecimiento, de lo contrario el bajo dinamismo comenzará a reflejarse de forma más evidente en el bienestar social.

Ebrard prevé continuidad del T-MEC Afirma que el tratado traerá nuevas oportunidades

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, aseguró ante el pleno del Senado que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) “va a permanecer, va a sobrevivir” y que su continuidad traerá nuevas oportunidades para el país. Durante la glosa del primer informe de la presidenta Claudia Sheinbaum, sostuvo que existe un “optimismo razonable” pese al contexto económico internacional.

Ebrard destacó que la estrategia económica del actual gobierno ha permitido que más de 80 por ciento de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos estén libres de aranceles y que la inversión extranjera directa mantenga una tendencia creciente.

En respuesta a cuestionamientos de la oposición sobre un eventual riesgo de cancelación del acuerdo, descartó tal escenario y afirmó que las consultas con el gobierno estadounidense avanzan de manera positiva. “Si no hubiera confianza, no tendríamos los niveles históricos de inversión que hoy existen”, subrayó.

Washington lanza advertencia a México Cumplimiento o ruptura comercial

El gobierno de Estados Unidos advirtió que no iniciará negociaciones para extender o renovar el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) mientras México no cumpla plenamente con las disposiciones actuales en sectores clave como energía, telecomunicaciones y agricultura. La advertencia fue hecha por Jamieson Greer, representante de Comercio estadounidense, durante un foro en el New York Economic Club.

Greer señaló que Washington mantiene conversaciones con funcionarios mexicanos para evaluar el grado de cumplimiento del acuerdo, pero advirtió que “no tiene sentido hablar de una actualización si México no cumple con su parte”. También puso en duda la continuidad del enfoque trilateral del tratado, sugiriendo que en adelante podrían darse negociaciones bilaterales con México y Canadá por separado.

El gobierno de Donald Trump abrió un periodo de consultas públicas sobre la revisión del T-MEC. Empresarios, sindicatos y legisladores estadounidenses ya preparan propuestas para reformar amplios capítulos del acuerdo comercial.

México plantea incluir trabajo forzoso Tema laboral se suma en revisión T-MEC

México buscará introducir el tema del trabajo forzoso en la próxima revisión del T-MEC, según anunció Gabriel Tamariz Sánchez, funcionario de la Secretaría del Trabajo. La propuesta abarca la prohibición de importar o exportar productos fabricados bajo esquemas de trabajo infantil o forzado, lo que colocaría la discusión en el centro de la agenda laboral y comercial del bloque.

El planteamiento fue expuesto durante el Congreso Laboral 2025 en Monterrey, donde Tamariz explicó que el tema es de interés común para gobiernos y empresas de la región. Argumentó que, además de ser una cuestión ética, representa una medida comercial para proteger las industrias nacionales frente a prácticas desleales.

Sobre la revisión del tratado, advirtió tres escenarios: una extensión de 16 años, revisiones anuales con continuidad o la ausencia de acuerdo que podría derivar en su debilitamiento. El reto será mantener consensos reales, evitando que la presión política desgaste el pacto regional.

Informe presume reformas y estabilidad

En su primer informe de gobierno, Claudia Sheinbaum aseguró que México vive un “momento estelar” frente a las expectativas negativas de organismos internacionales. Desde Palacio Nacional, la mandataria reivindicó su política económica al destacar que el país registra una de las menores tasas de desigualdad en América, con inflación controlada y niveles récord de inversión extranjera. Al mismo tiempo, presumió el fortalecimiento del peso y la estabilidad de la deuda pública.

El discurso también giró hacia el terreno internacional. Anunció encuentros con Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU., para construir un marco de seguridad compartida, y con líderes como Mark Carney y Emmanuel Macron para reforzar cooperación comercial y política. La presidenta subrayó que México mantiene el menor promedio arancelario del mundo y que el T-MEC puede renegociarse bajo mejores condiciones. En materia migratoria, destacó el programa “México te abraza”, que ha atendido a 86 mil deportados con servicios de salud, vivienda y empleo.

Sheinbaum hizo un recuento de 19 reformas constitucionales y 40 leyes aprobadas en los primeros meses de su mandato, entre ellas la elección popular de jueces y magistrados, la incorporación de la Guardia Nacional a la Sedena y el reconocimiento constitucional de pueblos indígenas y afromexicanos. Presentó estos cambios como una “actuación patriótica” que blinda la soberanía nacional, limita al neoliberalismo y refuerza derechos sociales.

El informe proyecta una narrativa de fortaleza política y económica, pero también deja abiertas interrogantes: ¿hasta dónde el discurso de estabilidad puede sostenerse frente a la presión de Washington por seguridad y comercio?, ¿qué tan profundas son las transformaciones institucionales más allá de la retórica? La gestión se juega en equilibrar logros internos con un contexto externo cada vez más desafiante.

Sheinbaum respalda T-MEC Defiende trato con Trump y AMLO

Desde Washington, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió el T-MEC al calificarlo como “el mejor acuerdo comercial posible” logrado durante la presidencia de Donald Trump. Aseguró que el liderazgo de López Obrador fue clave para preservar la soberanía nacional sin romper con la lógica del libre comercio, y destacó que su gobierno dará continuidad a esa visión.

Ante la posibilidad de que Trump regrese a la Casa Blanca, Sheinbaum afirmó que su administración mantendrá una política exterior basada en el respeto mutuo y el entendimiento diplomático. Reiteró que no habrá concesiones que vulneren la justicia social, pero sí se buscará consolidar la integración regional y aprovechar el fenómeno del nearshoring.

Aunque el mensaje busca transmitir estabilidad a inversionistas, persiste una preocupación legítima: ¿puede la relación bilateral sostenerse sobre afinidades personales con líderes impredecibles? La soberanía debe estar protegida por instituciones, no solo por discursos bien intencionados.

Diálogo por presión comercial Trump busca trato antes de aranceles

La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que sostendrá una llamada con Donald Trump antes del 1 de septiembre, fecha en que podrían entrar en vigor nuevos aranceles a productos mexicanos. La conversación fue solicitada por el propio Trump, quien busca imponer condiciones comerciales anticipándose a un eventual regreso a la Casa Blanca.

Aunque aún no existe una medida formal, el anuncio ha encendido alertas entre sectores industriales y exportadores, especialmente en el norte del país. Voces empresariales temen un nuevo ciclo de incertidumbre y renegociaciones como las vividas durante el T-MEC. El tema podría condicionar la relación entre ambos países desde antes del cambio de gobierno en Estados Unidos.

Frente a un interlocutor impredecible y proteccionista, México necesita claridad estratégica, no sólo cortesía diplomática. Si el diálogo no se basa en firmeza, el país podría quedar rehén de campañas electorales ajenas.