mar. Dic 30th, 2025

El mercado invisible de la chatarra bélica

Entre los escombros de Damasco, Ahmad y Basel, dos niños sirios, recogen chatarra para sobrevivir. Lo que extraen con sus manos termina, quizá, convertido en varillas que levantarán edificios en Estambul o estadios en Europa. Su trabajo infantil es el primer eslabón de una cadena global que transforma la devastación en negocio: la industria del acero que se alimenta de guerras.

Durante un año de seguimiento, diversas fuentes, imágenes satelitales y datos comerciales revelan cómo toneladas de metal extraído de Siria, Libia o Ucrania acaban en fundiciones turcas. Milicias, regímenes y empresarios sancionados financian sus operaciones saqueando el hierro de los países en conflicto. De allí, la chatarra viaja en barco a Turquía, donde se funde y se vende al mundo.

El acero reciclado representa hasta el 85% de la producción turca. Europa y Oriente Próximo compran sin preguntar por su origen. No existe un sistema que certifique la procedencia ética de la chatarra, ni siquiera en el marco de las políticas climáticas de la Unión Europea. Los compradores finales —constructoras, gobiernos, fabricantes— desconocen si el material proviene de la destrucción de un hospital en Alepo o de un tanque ruso en Ucrania.

En el nuevo mapa del capitalismo del hierro, las guerras son minas abiertas. Cada edificio demolido se convierte en materia prima, cada proyectil en oportunidad de negocio. Ahmad y Basel no lo saben, pero su jornada bajo el polvo mantiene encendidos los hornos del mundo.

FDS captura líder yihadista en Siria Operación en Deir Ezzor

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) anunciaron la detención de un “líder” de una célula de Estado Islámico en la provincia oriental de Deir Ezzor. El operativo, realizado en la localidad de Darnach, dejó al sospechoso herido y capturado, mientras un combatiente de las FDS perdió la vida y otros dos resultaron heridos. Además, un segundo ataque yihadista contra un puesto de control en Abriha fue repelido sin víctimas.

La región ha registrado un repunte de violencia tras el colapso del régimen de Bashar al Assad en diciembre de 2024, cuando yihadistas y rebeldes tomaron el poder. Desde entonces, las FDS han denunciado un incremento en los ataques de Estado Islámico, incluidos atentados que recientemente causaron la muerte de cinco de sus integrantes.

La captura de este dirigente resalta la fragilidad de la seguridad en Siria y confirma que el grupo yihadista sigue activo pese a los reveses militares. La pregunta crítica es si las fuerzas locales, en medio de un escenario fragmentado, podrán contener una amenaza que persiste y evoluciona en silencio.