dom. Feb 15th, 2026

Jacob & Co. presenta Dios del Tiempo, el tourbillon más veloz

Jacob & Co. celebra el 60 aniversario de su fundador, Jacob Arabo, con Dios del Tiempo, una pieza de alta relojería que marca un nuevo hito técnico. Producido en una edición limitada de 60 ejemplares, el reloj incorpora el tourbillon más rápido jamás diseñado y reafirma la vocación innovadora de la casa neoyorquina.

En su interior late el calibre JCAM60 de cuerda manual, cuyo tourbillon completa una rotación cada cuatro segundos, quince veces más rápido que uno tradicional. La hazaña es posible gracias a una jaula de titanio ultraligera y a un sistema de fuerza constante que garantiza estabilidad y precisión pese a la velocidad extrema del mecanismo.

La estética se inspira en la mitología griega. La caja de oro rosa evoca columnas clásicas, mientras la esfera de aventurina azul alberga una escultura tridimensional del dios Cronos. Con 60 horas de reserva de marcha y acabados conmemorativos, Dios del Tiempo se consolida como una pieza de colección excepcional.

Los relojes pequeños dominan la moda masculina Elegancia en versión reducida

La relojería masculina marca un cambio en 2025: la tendencia ya no se mide en esferas grandes, sino en modelos discretos, minimalistas y de tamaño reducido. Impulsados por la estética del “lujo silencioso”, los relojes pequeños se han convertido en el accesorio estrella del otoño, combinando practicidad y elegancia retro. Marcas como Cartier, Casio, Hamilton o Cainté han apostado por diseños que elevan cualquier look sin necesidad de estridencias.

Celebridades como Jacob Elordi, Paul Mescal o Timothée Chalamet han consolidado esta moda al lucir piezas icónicas en alfombras rojas y presentaciones, demostrando que la sobriedad es ahora sinónimo de sofisticación. El Baignoire de Cartier, el Tank o el Khaki Field Quartz son algunos de los modelos que han capturado miradas al reinterpretar la tradición relojera en clave moderna y refinada.

La pregunta ya no es si un reloj debe destacar por su tamaño, sino por la narrativa que proyecta en la muñeca. Esta vuelta a lo esencial plantea un estilo más íntimo y consciente, donde el detalle sustituye al exceso. En un mundo que cada vez valora más la discreción y la autenticidad, los relojes pequeños se imponen como símbolo de elegancia duradera y resistencia frente a las modas pasajeras.