vie. Feb 13th, 2026

Sin contrapesos, Washington prueba hasta dónde puede llegar

Las acciones recientes del Gobierno de Estados Unidos han marcado un cambio profundo en la forma en que Washington ejerce su influencia en el mundo. La operación que terminó con la captura de Nicolás Maduro, la presión sobre territorios como Groenlandia y las exigencias energéticas dirigidas a Venezuela evidencian una doctrina de poder más directa, menos condicionada por mecanismos multilaterales y cada vez más respaldada por recursos militares y económicos. El desafío para el resto del mundo es cómo responder ante un uso del poder que busca imponer reglas sin intermediación.

Trump está por cumplir un año de su segundo mandato. En ese periodo, prácticas que parecían impensables hace pocos años se han convertido en instrumentos habituales de política exterior. La lógica de America First ha evolucionado hacia una política de acción expansiva en la que los intereses estratégicos de Estados Unidos se equiparan a decisiones unilaterales con impacto global. Este giro plantea interrogantes sobre los límites de la influencia estadounidense en un contexto de instituciones internacionales debilitadas.

La operación en Venezuela mostró el alcance de esa nueva estrategia. Más allá de la disputa energética, la acción tuvo un fuerte contenido simbólico: demostrar que Washington puede actuar sin responder ante organismos internacionales y sin esperar consensos diplomáticos. La reacción global fue limitada. Solo un grupo reducido de países, entre ellos México y España, expresó su preocupación mediante un comunicado. La ausencia de una respuesta internacional más contundente deja a Estados Unidos en posición de avanzar sin contrapesos significativos.

El avance de esta política se explica, en parte, por la falta de articulación de otros actores globales. Las principales potencias económicas han preferido absorber los costos y evitar confrontaciones abiertas. China, la Unión Europea y Japón han optado por acuerdos parciales que amortiguan impactos comerciales pero no cuestionan la lógica de fondo. La falta de un bloque que marque límites genera incentivos para que Washington continúe expandiendo su margen de acción.

La presión sobre Groenlandia podría ser el siguiente punto de quiebre. Varios países europeos ya discuten mecanismos para responder a una eventual acción estadounidense. Las represalias comerciales sobre sectores estratégicos de la economía norteamericana podrían ser el primer intento serio de establecer límites. No será un proceso sencillo, pero Europa cuenta con herramientas para hacerlo si decide asumir los costos políticos y económicos de una confrontación diplomática sostenida.

Para México, la situación es especialmente delicada. La cercanía geográfica y la interdependencia económica amplifican el impacto de cualquier cambio en la política de Washington. La revisión del T-MEC, la cooperación en seguridad y la estabilidad fronteriza forman parte de una agenda que exige prudencia y precisión diplomática. En este escenario, México enfrenta la presión de un país con capacidad para moldear su entorno inmediato mientras el resto del mundo decide cómo reaccionar ante este nuevo tipo de liderazgo estadounidense.

Los próximos meses serán decisivos. Si Europa logra contener la presión sobre Groenlandia, podría sentar un precedente importante. Si no lo hace, la tendencia marcará un periodo en el que la capacidad de reacción internacional será clave para definir hasta dónde pueden llegar las acciones estadounidenses. En cualquier caso, la región deberá prepararse para una etapa de tensiones sostenidas en la que la diplomacia y la coordinación serán más necesarias que nunca.

Trump controla petróleo venezolano Acuerdo bajo sanciones

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que controlará los ingresos derivados de la venta de hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano que, según dijo, serán entregados por el gobierno interino de ese país. Señaló que los recursos se administrarán para beneficiar tanto a Venezuela como a Estados Unidos.

Trump indicó que el acuerdo permitiría exportaciones por hasta 2 mil millones de dólares y ayudaría a desviar suministros que actualmente se dirigen a China. También sostuvo que esta negociación busca aliviar presiones sobre la producción de PDVSA, en un contexto marcado por sanciones y restricciones a las exportaciones impuestas por Washington.

El mandatario reiteró que espera un acceso amplio de empresas estadunidenses al sector petrolero venezolano. Funcionarios de su gobierno afirmaron que la producción podría incrementarse rápidamente si se flexibilizan sanciones. Mientras tanto, analistas observan movimientos positivos en los bonos venezolanos ante las expectativas generadas por el anuncio.

México enfrenta escenario incierto tras caída de Maduro

La caída de Nicolás Maduro, presentada por Washington como una operación quirúrgica y exitosa, abrió un escenario mucho más complejo del que sugiere la narrativa triunfalista. Aunque el liderazgo fue removido, la estructura política, militar y económica que sostuvo al chavismo permanece activa. Para analistas internacionales, esto significa que el verdadero desafío apenas comienza y que la transición en Venezuela se moverá en un terreno incierto y lleno de tensiones internas.

La presidenta interina, Delcy Rodríguez, representa continuidad para sectores del régimen y, al mismo tiempo, un puente potencial hacia un proceso de negociación con Estados Unidos. La oposición venezolana tiene legitimidad, pero carece de mecanismos para influir en las fuerzas armadas, que hoy concentran poder material y buscan preservar su posición. Washington enfrenta además un dilema: influir en la transición sin desplegar presencia sostenida, un escenario políticamente costoso en Estados Unidos.

El nuevo tablero también tiene efectos regionales. Cuba aparece como el siguiente punto de atención para la administración Trump, no necesariamente mediante intervención directa, sino mediante presión económica ampliada. Colombia vive un ciclo electoral que podría alterar su política exterior y su papel como aliado estratégico de Washington. Grupos armados y redes ilícitas en la región podrían aprovechar cualquier fractura política en Venezuela para expandir su influencia.

Para México, el entorno se vuelve delicado. La relación con Estados Unidos depende de un equilibrio entre cooperación y respeto a la soberanía. Un escenario donde Washington decida actuar unilateralmente en temas de seguridad dentro de México rompería ese marco. Con la renegociación comercial en marcha y la tensión regional al alza, el reto para la diplomacia mexicana será mantener autonomía estratégica sin escalar la confrontación.

AMLO condena ataque a Venezuela Llama a Trump prudencia

El expresidente Andrés Manuel López Obrador reapareció públicamente para condenar el ataque de Estados Unidos contra Venezuela y la captura de Nicolás Maduro. En un mensaje en redes sociales dirigido a Donald Trump, advirtió que la autocomplacencia puede conducir a errores históricos y que la victoria inmediata podría transformarse en derrota futura. López Obrador sostuvo que ni Simón Bolívar ni Abraham Lincoln avalarían una política de imposición internacional y calificó la intervención como un atentado a la soberanía venezolana. Además, pidió al mandatario estadounidense actuar con juicio práctico, evitar posturas belicistas internas y recordar que la política no debe basarse en la fuerza. Asimismo, el exmandatario expresó su respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum y destacó su identidad latinoamericana. Recordó la máxima juarista de que el respeto al derecho ajeno es la paz y concluyó su mensaje subrayando que no puede guardar silencio ante actos que considera prepotentes y contrarios al derecho internacional vigente.

Trump anuncia ataque contra Venezuela Maduro denuncia agresión militar

Las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela escalaron luego de que Donald Trump confirmara un segundo ataque en aguas internacionales contra supuestos “narcoterroristas venezolanos”. El republicano aseguró que la operación dejó tres muertos y mostró un video del bombardeo como prueba. Minutos antes, Nicolás Maduro acusaba a Washington de preparar una “agresión militar” y anunciaba la ruptura de comunicaciones bilaterales.

Caracas denunció que estas acciones forman parte de un plan de desestabilización bajo el pretexto de la lucha antidrogas. El Gobierno venezolano desplegó más de dos millones de militares y milicianos dentro del llamado Plan Independencia 200, mientras acusa a países vecinos como Trinidad y Tobago de colaborar con Washington. La oposición interna observa con cautela los movimientos militares.

La escalada revive temores de un enfrentamiento abierto en el Caribe. Si la ofensiva estadounidense se amplía y la respuesta venezolana se endurece, la región podría entrar en una dinámica peligrosa que ponga a prueba la estabilidad continental.