dom. Feb 15th, 2026

Reino Unido desafía presión Tensión por Groenlandia

El primer ministro británico Keir Starmer acusó a Donald Trump de presionarlo para modificar la postura del Reino Unido sobre Groenlandia. Durante una sesión parlamentaria, afirmó que Londres no cederá ante amenazas externas y defenderá el principio de que la isla pertenece a sus habitantes y a Dinamarca soberana histórica.

Starmer sostuvo que los comentarios de Trump sobre el acuerdo de las islas Chagos tuvieron como objetivo aumentar la presión política. Además, anunció una reunión en Londres con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, en medio de crecientes tensiones diplomáticas y advertencias estadounidenses sobre aranceles y posibles medidas coercitivas futuras.

El líder laborista subrayó que el futuro de Groenlandia debe decidirse sin coerción económica ni militar. Mientras tanto, Trump mantiene su postura expansionista y no descarta el uso de la fuerza. La controversia ha profundizado divisiones entre aliados occidentales y plantea un nuevo desafío para la cohesión transatlántica actual global.

Reconocimiento palestino Cuatro países anuncian respaldo oficial

El Reino Unido sorprendió este domingo al anunciar que reconoce oficialmente al Estado palestino, un giro significativo en su política exterior. El primer ministro Keir Starmer afirmó que “el momento ha llegado” para impulsar la solución de dos estados, asegurando que el reconocimiento no representa una concesión a Hamás, sino un paso hacia la paz.

A esta decisión se unieron Canadá, Australia y Portugal, conformando un bloque de respaldo internacional que busca dar peso político a la causa palestina. Los líderes de estos países insistieron en que su objetivo es abrir una vía diplomática que garantice seguridad para Israel y viabilidad para Palestina, aunque el gesto ha sido rechazado por el gobierno de Netanyahu.

El impacto práctico de este reconocimiento es aún incierto, pues la situación en Gaza y Cisjordania continúa marcada por la violencia y la ocupación. Sin embargo, el movimiento simboliza un desafío directo a la narrativa israelí y a la tibieza de Estados Unidos. La pregunta crítica es si el simbolismo bastará para frenar la guerra o si solo quedará como un gesto diplomático más.