dom. Feb 15th, 2026

El ritual cantinero mexicano renace en Barra Lupe

En la Roma Norte, Barra Lupe propone un viaje emocional por la gastronomía mexicana a través del maíz, la cantina y la memoria colectiva. Definido como un “mexpendio”, el espacio une antojitos, garnachas y tragos inspirados en mercados y fondas tradicionales. La masa nixtamalizada, molida y cocinada frente a los comensales, encarna este homenaje a un patrimonio declarado por la UNESCO. Aquí, la frase pintada en la pared —“Entras con hambre y sales con historia”— cobra total sentido.

La experiencia inicia con un antojito del comal, seguido de tostadas de aguachile de setas, tacos pirata y una tlayuda con cecina y chorizo chihuahuense. El cierre dulce, un buñuelo de guayaba con dulce de leche, combina sencillez casera con técnica impecable. Las porciones generosas y el servicio atento refuerzan la calidez del lugar.

La barra, dirigida por Claudia Cabrera, celebra destilados nacionales con cocteles narrativos como el Guayabo, La Niña Fresa y el Pie de Rancho. Entre azulejos, rótulos populares y neón rojo, Barra Lupe captura la identidad mexicana desde el sabor, el diseño y la sobremesa.

Cantina Monterrey lleva el sabor del norte a la Roma

En el corazón de la Roma, Cantina Monterrey mezcla el ambiente del norte con la vibra cosmopolita de la Ciudad de México. Entre luces rojas, música y una barra que invita a quedarse, este nuevo hotspot celebra la identidad regiomontana con un toque contemporáneo y mucho carácter.

El menú combina botanas y tacos con alma de Monterrey. Destacan las papas con aguja de res y chiltepín, la carne seca bañada en salsa de la casa y los tacos estrella: el “San Pedro” con carne y papas trufadas o el “Huachicol” con huitlacoche y costra de queso. De postre, unas quesadillas con dulce de leche “Gloria” cierran con guiño regio.

La coctelería mantiene el espíritu del norte con mezclas divertidas: desde “La bota” de mezcal y maracuyá hasta la “Pickled margarita”. Cantina Monterrey no es solo un bar: es un pedacito de Monterrey hecho fiesta en la Roma.

El arte del encuentro según el chef Take Matsumoto

En el corazón de la Roma, Izakaya Kura redefine la experiencia japonesa contemporánea bajo la dirección del chef Take Matsumoto. Más que un restaurante, este espacio funciona como un ritual: precisión, armonía y encuentro. Su propuesta combina la técnica milimétrica del Japón tradicional con la calidez de la hospitalidad mexicana.

Durante una de sus recientes celebraciones, Kura se transformó en una auténtica fiesta sensorial. Cocteles de sake, martinis de lichi y música en vivo acompañaron el ronqueo de un atún de 120 kilos, ejecutado con la destreza de un maestro artesano. Cada corte —de callo, anguila o wagyu— se volvió una lección de respeto y belleza.

El menú se mueve entre el ramen, el donburi y la robata, siempre fiel al equilibrio estético que caracteriza a la casa. Con su ambiente cálido y sobrio, Kura confirma que la gastronomía japonesa es, ante todo, una forma de contemplación.

Gin Chan: el sabor del Japón cotidiano en la Roma

En una esquina discreta de la Roma Norte, Gin Chan se ha ganado su lugar como una de las joyas gastronómicas más auténticas de la Ciudad de México. Inspirado en las izakayas japonesas, este espacio fundado por el chef Silverio Cervantes captura la esencia de las cantinas del Japón contemporáneo: comida honesta, ambiente cálido y un espíritu de encuentro.

Su propuesta gira en torno al omakase, una experiencia en siete tiempos donde el chef guía al comensal a través de pescados frescos de Ensenada, Zihuatanejo o Japón, en combinaciones que equilibran precisión y sencillez. También ofrece ramen, sushi, donburis y bento boxes que rinden homenaje a la cocina cotidiana japonesa.

Entre luces suaves, madera clara y aromas marinos, Gin Chan celebra la unión entre lo tradicional y lo urbano, entre el rito y la sobremesa. Un lugar donde el Japón cotidiano se vive con acento mexicano.