vie. Ene 2nd, 2026

Cho Nam-joo regresa con fuerza literaria Una mirada sobre mujeres invisibles

La escritora surcoreana Cho Nam-joo, conocida por su bestseller Kim Ji-young, nacida en 1982 y por ser referente del movimiento #MeToo en su país, presenta su nueva creación “Lo que sabe la señorita Kim”. Esta obra reúne relatos que, aunque distintos en edad y circunstancias, dialogan bajo un mismo hilo: el peso del machismo en la vida cotidiana de las mujeres en surcorea.

Cada cuento refleja cómo la sociedad convierte a sus protagonistas en figuras intercambiables, idistisntas una de otra, anulando su individualidad bajo el apellido más común del país: Kim. Esa construcción de la “señorita Kim” como personaje colectivo resulta tan poderosa como inquietante, al exponer injusticias que trascienden fronteras culturales.

Con un estilo visual, pausado y punzante, Cho consigue que historias profundamente locales resuenen de forma universal. Su nueva entrega confirma que la literatura puede ser una herramienta para visibilizar lo invisible y, al mismo tiempo, un espejo crítico que obliga a repensar la igualdad.

Cho Nam-joo y las cicatrices invisibles Ocho relatos, ocho espejos

Con Lo que sabe la señorita Kim, Cho Nam-joo abandona el impacto frontal de Kim Ji-young, nacida en 1982 y se adentra en un terreno más narrativo y fragmentado. Ocho relatos escritos a lo largo de una década componen un mosaico de experiencias femeninas donde lo cotidiano se vuelve político: la carta de una joven a su expareja explicando por qué no quiere casarse, la negativa de una abuela a cuidar a su nieto, el duelo de unas hermanas mayores, o una adolescente testigo del acoso escolar.

La fuerza del libro no está en el golpe único, sino en la repetición de gestos, silencios y heridas compartidas. Cada relato cuestiona la normalización de cargas impuestas a las mujeres, la fragilidad de los lazos familiares ante la ausencia y los límites éticos frente a los hijos. Algunos, como Para Hyeonnam (querido ex), confrontan con crudeza la violencia emocional del gaslighting; otros, como Noche de aurora boreal, muestran cómo el vacío masculino reconfigura los vínculos.

Sin alardes estilísticos, Cho escribe con precisión y empatía, logrando que lo particular resuene como colectivo. Sus relatos son espejos incómodos pero necesarios, que recuerdan cómo la literatura también es un espacio de resistencia frente a lo que se quiere silenciar. Aquí no hay moralejas cerradas, sino preguntas abiertas que invitan a reconocerse en la experiencia de otras.