jue. Feb 12th, 2026

Victoria de Kast expone límites del paralelismo regional

El triunfo de José Antonio Kast en Chile reabre el debate sobre el giro conservador en América Latina, pero sus implicaciones para México son más limitadas de lo que sugieren algunas lecturas apresuradas. A diferencia del escenario chileno, donde el progresismo llegó fracturado a la contienda, el oficialismo mexicano conserva cohesión relativa y un respaldo social que no muestra signos de colapso inmediato. La derrota chilena genera reflexión, sí, pero no un espejo automático.

En México, la derecha radical carece de una estructura orgánica semejante a la de sus pares sudamericanos. Sus expresiones quedan encapsuladas en figuras aisladas, sin capacidad de articulación territorial ni arraigo electoral masivo. Además, las fronteras ideológicas locales son más difusas: incluso proyectos que se autodefinen de derecha suelen operar con fuerte presencia estatal, lo que neutraliza la emergencia de un discurso disruptivo comparable al de Kast o Milei. El terreno político mexicano, por ahora, no es propicio para un salto similar.

El verdadero desafío para el oficialismo no proviene de la insurgencia conservadora externa, sino de sus tensiones internas. Las pugnas entre corrientes, la dependencia persistente de liderazgos carismáticos y la ausencia de una identidad partidaria bien delimitada configuran vulnerabilidades propias. En un contexto en el que el apoyo popular es la principal fuente de estabilidad, la fragmentación puede desgastar más rápido que cualquier avance de la oposición.

Las lecciones para México no apuntan al miedo, sino a la prevención. Cuando los gobiernos progresistas caen, suele deberse menos al empuje externo que al agotamiento interno y al desencanto social. La izquierda mexicana no enfrenta hoy un Kast propio, pero sí un reto estructural: sostener resultados tangibles que mantengan viva la adhesión ciudadana. Ignorar ese punto, y no un supuesto efecto dominó regional, sería la verdadera alarma.

Centroizquierda lidera elección chilena Segunda vuelta será reñida

La candidata de centroizquierda Jeannette Jara ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Chile con 26.7% de los votos, superando por estrecho margen al ultraderechista José Antonio Kast, que obtuvo 24.05%. El resultado más ajustado de lo previsto anticipa una segunda vuelta muy competitiva el próximo 14 de diciembre.

Franco Parisi, economista populista que hizo campaña con el lema “ni fachos ni comunachos”, alcanzó el 19.5% de las preferencias y se perfila como árbitro clave en el balotaje. Johannes Kaiser quedó cuarto, con 13.9%, y Evelyn Matthei, de la derecha tradicional, se desplomó al quinto lugar con 12.5%.

En su discurso, Jara llamó a unir fuerzas y felicitó a sus rivales, mientras que Kast prometió “cerrar fronteras y derrotar a un gobierno fracasado”. Los primeros resultados legislativos anticipan un Congreso inclinado hacia la derecha, lo que podría complicar un eventual gobierno de centroizquierda.

Alianza Pro-Democracia: México Respalda Sheinbaum apoya frente a extremismos y odio

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó su apoyo a la alianza internacional en defensa de la democracia, anunciada en Chile por líderes progresistas iberoamericanos.

Sheinbaum, invitada por el presidente Boric, expresó su total acuerdo, enfatizando que la lucha democrática global es parte de la política exterior mexicana. La iniciativa busca la unidad contra el odio y los extremismos, sumando a México junto a países como Brasil, Colombia y España.

En Santiago, los líderes participantes advirtieron que la democracia está “amenazada” por desinformación, odio, corrupción y concentración de poder. Su compromiso es fortalecer la democracia y el multilateralismo. Aunque Sheinbaum no asistió, su respaldo reafirma la postura de México y su alineación con los esfuerzos globales para contrarrestar las amenazas democráticas.

Golpe al cobre Trump impone arancel a Chile

La Cámara Chilena-Estadounidense (AmCham) criticó la decisión del presidente Trump de imponer un arancel del 50% a las importaciones de cobre, por considerar que contradice el libre comercio y perjudica a ambas economías. Estados Unidos importa casi la mitad del cobre que consume y Chile es su principal proveedor, con el 41% del total en 2024.

El gobierno chileno no ha recibido aún una notificación formal sobre la medida, que entraría en vigor el 1° de agosto. La cancillería y Codelco expresaron cautela, pues aún no se sabe si los cátodos —producto clave de exportación— estarán incluidos en el arancel.

Chile posee las mayores reservas de cobre del mundo. La medida estadounidense podría alterar los flujos comerciales bilaterales, pese al Tratado de Libre Comercio vigente desde 2004 y ampliado en 2015.