dom. Feb 15th, 2026

Narcotráfico contra la patria

La cancelación parcial de las fiestas patrias en Sinaloa, Veracruz y Michoacán no puede entenderse como un simple acto de prudencia. Es la evidencia de que el narcotráfico ha alcanzado incluso los rituales fundacionales del país, aquellos que deberían ser intocables. El Grito de Independencia, que por más de dos siglos ha simbolizado soberanía y unidad, aparece hoy condicionado por la capacidad del crimen organizado para sembrar miedo y marcar límites en el espacio público.

El costo humano de esta violencia interna es desolador: 1,850 asesinatos y 1,800 desapariciones en un solo año en Sinaloa, producto de la pugna entre “Chapitos” y “Mayos”. Estas cifras no son solo un recuento de muertes, son también la cancelación de símbolos nacionales. Cuando las autoridades anuncian que los festejos se reducen al acto protocolario, lo que reconocen implícitamente es la imposibilidad de garantizar que la nación celebre libremente en sus plazas.

El discurso oficial insiste en que existe coordinación, inteligencia y voluntad para enfrentar al crimen. Sin embargo, la realidad apunta a un déficit estructural: presupuestos insuficientes, sistemas judiciales vulnerados y una sociedad cansada tras dos décadas de violencia persistente. Mientras tanto, los grupos criminales se diversifican, se adaptan y avanzan, demostrando una capacidad de reinvención que supera a las instituciones que deberían contenerlos.

Más que la suspensión de una ceremonia, lo que está en juego es la vigencia de la soberanía misma. Si el narcotráfico condiciona las celebraciones históricas, lo que erosiona no es solo la fiesta nacional, sino la posibilidad de ejercer ciudadanía sin miedo. El Grito de Independencia siempre ha sido un recordatorio de libertad; que hoy se escuche a medias es la señal más grave de que la patria está en disputa.

Ventajas de quedarse en México

El texto contrapone el encanto de España e Italia con un entorno europeo crispado: guerra en el vecindario, retórica bélica en Bruselas y tensiones sociales en Reino Unido. En paralelo, Estados Unidos vive un pico de polarización que encarece la conversación pública. El “allá” luce menos idílico cuando el contexto geopolítico aprieta.

El argumento central no idealiza a México, pero sí reivindica una ventaja comparativa: conocer el terreno, sus códigos y redes. En un mundo volátil, la información local reduce incertidumbre y permite decisiones más racionales. La “independencia relativa” —mercado grande, familia, comercio abierto y márgenes de expresión— aparece como activo.

El contraste funciona por sustracción: si Europa suma riesgos externos y el eje anglosajón profundiza su división, México puede ser opción razonable para perfiles con anclajes profesionales y comunitarios. No es negación de problemas —violencia, desigualdad, instituciones incompletas—, sino balance entre riesgo sistémico y agencia personal.

La conclusión invita a una evaluación individual: migrar no es escapatoria mágica, quedarse tampoco es resignación. Se trata de ponderar seguridad, proyecto laboral y horizonte cívico. En ese triángulo, México ofrece todavía palancas de cambio desde abajo. La pregunta abierta: ¿dónde hoy puedes influir más en tu propio destino?

Confianza que terminó en escándalo

El expresidente López Obrador construyó buena parte de su narrativa en torno a la idea de haber erradicado el “huachicol arriba y abajo”. Sin embargo, los últimos meses han mostrado que esa declaración se desplomó con fuerza: casos de Segalmex, Tabasco y la Marina revelaron cómo amigos, familiares políticos y militares de confianza aprovecharon la cercanía con el poder para operar redes de corrupción millonarias.

El fraude en Segalmex, que superó los 15 mil millones de pesos, fue un golpe devastador a la credibilidad de un proyecto que buscaba rescatar el campo. La elección de Ignacio Ovalle, viejo político priista, expuso la contradicción entre el discurso de cambio y la continuidad de prácticas del pasado. La “Estafa Maestra” quedó pequeña ante lo sucedido durante la Cuarta Transformación.

A ello se suma la sombra de Tabasco: la relación entre Adán Augusto y Hernán Bermúdez, quien pasó de ser secretario de Seguridad a ser señalado como líder criminal. El caso manchó la imagen del hermano político de AMLO y mostró cómo la lealtad personal superó a la vigilancia institucional. La confianza desmedida se convirtió en punto débil.

El episodio más grave estalló en la Marina: la captura del vicealmirante Farías Laguna por una red de huachicol fiscal evidenció que la militarización no blindó aduanas ni puertos. Lejos de acabar con la corrupción, la trasladó a nuevas esferas. Hoy la discusión no es solo sobre quién engañó a AMLO, sino sobre cuánto cuesta para el país la confianza absoluta de un presidente en su círculo cercano.

Banksy incomoda y desaparece rápido

La más reciente obra de Banksy en Londres, pintada en la fachada de los Tribunales Reales de Justicia, duró apenas unos días antes de ser eliminada por las autoridades. El mural mostraba a un juez golpeando a un manifestante ensangrentado, una imagen poderosa frente a un contexto político cargado de tensión tras la prohibición de Palestine Action y la detención de casi 900 personas.

La justificación oficial fue que el muro pertenece a un edificio protegido y debía mantener su carácter original. Sin embargo, la rapidez con que fue cubierta y posteriormente borrada refleja el nerviosismo institucional ante una pieza que señalaba, sin palabras, la violencia desde el poder. La obra no desapareció del todo: su silueta aún se distingue y circula ampliamente en redes sociales.

Banksy ha construido su relevancia en la incomodidad que provoca. No es la primera vez que su trabajo enfrenta censura, pero en este caso la intervención en un sitio icónico de la justicia británica multiplicó su carga simbólica. En un país donde el arte callejero suele dialogar con la protesta, la decisión de borrarlo reaviva la discusión sobre los límites entre patrimonio histórico y libertad de expresión.

La pregunta que queda abierta es qué pesa más: ¿la preservación de un edificio o la preservación del mensaje social? En el caso Banksy, la respuesta nunca es simple. Lo cierto es que, al borrar su obra, Londres la convirtió en una metáfora de lo que buscaba denunciar: el intento de callar la protesta.

Corrupción mina confianza ciudadana

La red de huachicol fiscal que involucra al vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna mostró con crudeza que la estrategia de militarizar puertos y aduanas no erradicó la corrupción. Aunque la medida del expresidente buscaba cerrar espacios al crimen organizado, cuatro años después emergen pruebas de complicidad entre mandos navales y redes de contrabando. La promesa de “cero impunidad” se revela como insuficiente.

El hallazgo de más de treinta buques con combustible ingresado con documentos falsos revela que los mismos espacios denominados “enclaves de corrupción” siguieron operando bajo esquemas de colusión. Empresas privadas, agencias aduanales y funcionarios fueron parte de un engranaje que debilitó la reputación de la Marina, hasta entonces la institución de seguridad con mayor confianza ciudadana. El golpe institucional es profundo.

Los casos recientes de violencia agravan el panorama: el asesinato del contralmirante Guerrero Alcántar y la muerte del capitán Jeremías Pérez exhiben que quienes denunciaban irregularidades o estaban inmersos en estas redes terminaron silenciados. Las investigaciones apuntan a un sistema robusto, sostenido por amenazas, sobornos y pactos de impunidad. Plata o plomo, como diría el cliché, sigue marcando las decisiones.

El reconocimiento público al temple del actual almirante secretario de Marina, que decidió entregar a mandos y personal involucrado, busca reconstruir confianza. Sin embargo, persiste la pregunta central: ¿puede una institución militar depurar su interior mientras administra áreas tan vulnerables al crimen? La ciudadanía espera señales de limpieza real, no discursos, en un país que ya no tolera más traiciones a su confianza.

La Marina responde con transparencia institucional

La vinculación a proceso del vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna y de otros nueve marinos por presunta participación en una red de huachicol fiscal marca un momento decisivo para la Secretaría de Marina. Es un caso aislado: se trata de un golpe institucional que exhibe el intento constante de penetración del crimen organizado en estructuras de alto nivel.

El almirante secretario Raymundo Pérez Morales tomó la decisión de poner a disposición de la justicia a su propio personal, lo que se interpreta como un gesto de gran temple.

Reconocer que hay malos elementos no debilita a la institución: la fortalece. En contraste, el silencio y la omisión habrían prolongado el daño al prestigio de la Marina, que por años fue sinónimo de disciplina y confianza ciudadana.

La gravedad del caso obliga a revisar sistemas de control interno, procedimientos de supervisión y cadenas de mando. Las investigaciones de la FGR revelan cómo el huachicol fiscal operó con complicidades que involucraron a personal de aduanas, empresas privadas y mandos navales. El costo económico y político es inmenso: millones de litros de hidrocarburo evadidos y asesinatos de figuras clave que intentaron denunciar las irregularidades.

Sin embargo, el mensaje es claro: la Marina no se cubre los ojos. Sacar a la luz estas redes implica aceptar que hubo corrupción, pero también muestra que se actúa contra ella. En un país marcado por impunidad, que la Semar exponga y entregue a la justicia a sus propios cuadros es un paso duro pero necesario.

Elogios dulces Realidad amarga

Los elogios de Marco Rubio a Claudia Sheinbaum por su cooperación en seguridad contrastan con la dureza de Donald Trump, quien mantiene abierta la amenaza de acciones unilaterales. Entre el reconocimiento diplomático y la descalificación frontal, la relación bilateral sigue marcada por la desconfianza y la presión constante. Halagos diplomáticos, Rubio reconoció la extradición de capos y destaco la cooperación sin precedentes en seguridad. Doble narrativa, Trump sostiene que México “esta gobernado por los carteles” y descalifica avances oficiales. Grupo frágil el nuevo mecanismo de alto nivel recuerda intentos pasados con éxito limitado en coordinación. Realidad amarga, Sheinbaum enfrenta el dilema de ceder mas o arriesgar medidas unilaterales de Estados Unidos.

La memoria de un pueblo Y su trayectoria; Judaísmo e historia

La historia de los refugiados judíos que llegaron a bordo de barcos como el Serpa Pinto, el Nyayasa o el Hikawa Maru refleja tanto la dureza del exilio como la esperanza de un nuevo comienzo. Esa memoria dialoga con los dilemas actuales de Israel, donde ideologías pasadas y tensiones presentes marcan el rumbo político y social del país. Memoria viva, los barcos de refugiados judíos simbolizar la esperanza frente al exilio y la persecución mundial. Ideologías persistentes el pensamiento de Soloveitchik y Jabotinsky aun resuena en debates políticos israelíes contemporáneos, tensiones actuales, las respuestas militar a Hamas refleja divisiones internas y el acenso de posturas mas radicales. Futuro inciertos, el peso de la demografía fortalece a la derecha y dificulta la construcción de acuerdos sostenibles.

Censura Ilegal El nuevo rostro del silencio

Los recientes casos contra periodistas y medios no son hechos aislados: revelan un patrón de censura disfrazada de legalidad, donde tribunales y órganos reguladores se convierten en los nuevos censores del país. Censura judicial, tribunales castigan a periodistas con multas y disculpas publicas por investigaciones incomodas. Autonomía Erosionada, instituciones como el INE permiten exoneraciones y presionan a medio para revelar fuentes. Patrón creciente casos en Puebla, Campeche y CDMX muestran que no son hechos aislados. Silencio rutinario, la autocensura avanza como el mecanismo mas eficaz para limitar la critica.

Jóvenes atrapados Entre política e inseguridad

Los jóvenes mexicanos representan casi una cuarta parte de la población, pero viven entre la apatía política y un entorno de violencia que limita su desarrollo y confianza en las instituciones. Participación baja, aunque suman 31 millones, su voto cae tras los 18 años y la mayoría se aleja de la política. Inseguridad diaria con 92% de delitos sin denunciar, los jóvenes viven rutinas limitadas y espacio públicos cada vez mas restringidos. Brotes de acción programas oficiales y colectivos vecinales buscan vincularlos en seguridad y cultura democrática, con resultados incipientes. Desafío inmediato, incluirlos como actores politicos y de seguridad es clave para evitar ruptura social y democrática.