dom. Feb 15th, 2026

¡¡Qué viva la independencia colonia!!

Pablo González Casanova escribió en 1969 un ensayo titulado “Colonialismo interno” que aparece dentro de su libro “Sociología de la explotación”. Ahí se desarrolla un poderoso análisis que nos permite vislumbrar los orígenes de la dualidad cultural y económica a la que son sometidas las colonias por los imperios europeos (y ahora por EUA). La colonia se suele definir como un asentamiento de ciudadanos de un país o sociedad extranjera que ha tomado posesión, casi siempre por la fuerza, de un territorio y dicen que lo han “conquistado”. Dicho territorio es, en otras palabras, invadido, sometido, dominado y administrado por unos ciudadanos en representación de una potencia extranjera.

Esta dominación y control tiene como fin explotar en exclusividad las riquezas materiales y humanas con el fin de establecer una ventaja competitiva dentro del mercado europeo. Así es que surge este primer esquema dual: una sociedad dominante y explotadora que se beneficia de materias primas, mercancías y mano de obra a muy bajo costo de un país explotado convirtiendo a estos en muy competitivos en el mercado europeo (menores costos = mayores ganancias). De este hecho se deriva también el enriquecimiento de dicha nación que se convierte por dicha expansión y acumulación de riqueza en imperio (palabra cuya etimología es la de imponer, poder de ordenar).

La utilidad de conquistar, invadir es que dicho territorio los hará competitivos en la economía europea y se generará y acumulará riqueza. Parte de la famosa “acumulación originaria” de Marx que surge no por el trabajo y esfuerzo, sino por la violencia, despojo y expropiación.

El otro lado de la moneda, o como dice Walter Mignolo, el lado oscuro del renacimiento, es el surgimiento de otra dualidad: una economía fragmentada dentro de la nación dominada. Una parte de la producción económica de la colonia estará basada en la explotación de la mano de obra y en la extracción de materias primas y mercancías con muy bajo costo con fines de exportación exclusiva al imperio y otra, de importación, (sin condiciones y de manera exclusiva) de las mercancías producidas por el imperio. La producción que se desarrolla en la colonia es la que es complementaria a la producción en Europa. El imperio no toma en cuenta el desarrollo de la economía del país invadido lo cual distorsiona la economía hiperdesarrollando ciertos sectores (como la minería) e impidiendo que otros sectores económicos crezcan. Esto impide también la posibilidad de competencia de la producción colonial en el mercado europeo.

Estas dualidades económicas determinan a su vez una dualidad cultural. El imperio no expande su cultura, sino que diseña una cultura subsidiaria destinada al control, dominio y subordinación de la población conquistada. Es decir, no somos parte de la “cultura occidental” sino de un proyecto ideológico-cultural occidental de sometimiento cultural de las colonias. Este proyecto es, en esencia, pensar en dos mundos separados: uno civilizado, superior moral, económica y socialmente y un “otro mundo” incivilizado, atrasado moral, económica y socialmente. Estas características de la “otredad” además han servido y sirven de justificación dentro de la cultura imperial para ejercer todo tipo de violencias sobre los sometidos.

La ley como discurso y como instrumento

El diferendo entre Claudia Sheinbaum y Ricardo Salinas Pliego reaviva un viejo dilema mexicano: ¿la ley es norma general o herramienta selectiva del poder? La Presidenta, al insistir en “la ley es la ley”, busca marcar distancia con el estilo de López Obrador, quien relativizó esa fórmula. Sin embargo, el contraste revela más continuidad que ruptura: la legalidad se invoca para adversarios, no para el propio poder.

El caso Salinas Pliego simboliza una disputa fiscal convertida en espectáculo político. El populacherismo de “toma chocolate, paga lo que debes” seduce a la opinión pública, pero deja intacto el fondo: la capacidad de Hacienda para cobrar con eficacia sin mediatizar el proceso. El énfasis retórico puede opacar la necesidad de aplicar reglas claras y consistentes para todos.

El problema de fondo es estructural: la misma administración que exige cumplimiento arrastra ilegalidades propias, como el cuestionado proceso de elección en el Poder Judicial. Ahí la máxima presidencial se vuelve impronunciable. La legalidad aparece como herramienta política, no como principio rector.

La pregunta es incómoda: ¿puede un gobierno erigido sobre excepciones sostener un discurso de legalidad absoluta? El riesgo es que el dictum “la ley es la ley” se vacíe de sentido, se convierta en arma retórica y erosione más la confianza ciudadana. La legitimidad no se construye en frases, sino en el ejemplo.

Netanyahu entre propaganda y aislamiento creciente

El discurso de Benjamín Netanyahu en la ONU expuso la contradicción central de Israel: buscar legitimidad internacional mientras acumula denuncias de genocidio en Gaza. La Asamblea casi vacía simbolizó el aislamiento diplomático del primer ministro, que insiste en equiparar las críticas a Israel con ataques a Estados Unidos y a Donald Trump, un intento de blindaje político frente a una base conservadora fragmentada.

El asesinato del propagandista Charlie Kirk reveló grietas inesperadas: sectores del movimiento MAGA, tradicional sostén de Israel, ahora lo acusan de operar con métodos encubiertos. La guerra híbrida, como la describe Max Blumenthal, ya no es sólo externa, sino también interna: controlar narrativas en EE.UU. es vital para Tel Aviv, pero cada vez más difícil.

En paralelo, países europeos como Francia y Reino Unido reconocieron al Estado palestino, un gesto simbólico que desafía la estrategia israelí de borrar la identidad palestina. Aunque críticos como Ilan Pappé advierten que puede ser un “cáliz envenenado”, el reconocimiento refleja un cambio político: Occidente empieza a confrontar a Israel y, por extensión, a Washington.

La estrategia de Netanyahu enfrenta un dilema: mantener la represión militar y el respaldo de EE.UU., o aceptar que la narrativa global cambió. La Corte Penal Internacional y los nuevos equilibrios diplomáticos anticipan más presiones. No es sólo si Israel podrá sostener su ofensiva, sino si podrá seguir moldeando el relato mundial de la guerra.

La Corte entre aspiraciones y riesgos de retroceso

Preguntarse si hoy tenemos la mejor Suprema Corte de Justicia de la historia obliga a reconocer claroscuros. Desde 1994, con la reforma que la convirtió en tribunal constitucional, y tras el giro de 2011 hacia un modelo garantista de derechos humanos, la SCJN alcanzó avances inéditos: matrimonio igualitario, aborto y no discriminación. Sin embargo, también ha emitido fallos que revelan tensiones entre técnica jurídica y cálculos políticos.

El presente muestra una institución fragmentada. La ideología de los ministros pesa más que su formación judicial, y el protagonismo en redes sociales sustituye a la solidez argumentativa. La base técnica que daba sustento a las ponencias se erosiona con despidos masivos, afectando la estructura que sostiene al Poder Judicial más que a los ministros visibles en los reflectores.

Los riesgos son claros: frivolidad, nepotismo y discursos antiderechos disfrazados de interpretación constitucional. Declaraciones simplistas sobre controversias o sobre la “vida como derecho absoluto” exhiben desconocimiento jurídico y retrocesos preocupantes. La Corte parece debatirse entre ser tribunal moderno o replegarse hacia el formalismo subordinado de épocas pasadas.

Más que preguntarse si es la mejor Corte, la urgencia es evitar que deje de aspirar a serlo. En una democracia en crisis de confianza, un tribunal constitucional debe ser contrapeso efectivo, no escenario de cálculo político. El verdadero peligro es la pérdida de legitimidad ciudadana, justo cuando más se necesita un árbitro independiente y técnico.

Voluntarios buscan Salvar vidas en Gaza

La Global Sumud Flotilla busca llevar ayuda humanitaria a Gaza pese a bloqueos y ataques. Misión crucial, mas de 500 voluntarios y 40 barcos navegan para abrir un corredor humanitario seguro hacia Gaza. Bloqueo Israelí, Israel advierte que no permitirá la entrada de la flotilla y responsabilidad a los participantes. Ataques Repetidos , drones y explosiones han dañando barcos; la flotilla denuncia intimidación y terrorismo psicológico. Protección internacional, España e Italia buques de rescate; mas gobiernos deben garantizar seguridad.

El costo de no reformar: disciplina o crisis

El secretario de Hacienda, Édgar Amador, ratificó que no habrá reforma fiscal en el corto plazo. El mensaje tranquiliza políticamente, pero abre interrogantes financieros: con un PIB que apenas crecería 0.7% en 2025 y 1% en 2026, la recaudación no despegará sola. BBVA ya advirtió que México podría perder grado de inversión, lo que elevaría el costo del crédito y presionaría el tipo de cambio.

El problema estructural es el gasto rígido. Pensiones, programas sociales y deuda absorben casi todo el presupuesto, reduciendo al mínimo la flexibilidad para inversión pública. Sin ajustes, el crecimiento potencial se erosiona y la consolidación fiscal se vuelve inviable. El reto, entonces, no está en inventar nuevos impuestos, sino en usar con inteligencia los recursos ya disponibles.

La vía intermedia sería un “paquete mínimo creíble”: disciplina en el déficit, blindaje de inversión y mantenimiento, fortalecimiento del cumplimiento tributario y gestión activa de activos públicos. Auditorías masivas, control de facturación falsa y fiscalización aduanera podrían sumar hasta 1.5% del PIB. Con ello se ganarían años de oxígeno sin reforma estructural.

Pero los márgenes son estrechos. Si la recaudación no llega o el entorno global se complica, el dilema regresará: emprender una reforma fiscal impopular o enfrentar una crisis. El costo de la evasión y de los proyectos con baja rentabilidad ya no puede ser ignorado. La SHCP debe convencer con resultados, no con discursos.

Prioridades, rescates y tesoros en disputa

El Paquete Económico 2026 perfila la ruta del gobierno de Claudia Sheinbaum: programas sociales como eje central, integración productiva mediante el Plan México y disciplina fiscal como escudo frente a la deuda heredada. La Pensión Mujeres Bienestar ilustra el giro redistributivo, pero también anticipa tensiones: el pago de intereses consume un presupuesto anual completo, lo que obliga a equilibrar gasto social con sostenibilidad financiera.

En paralelo, Argentina ofrece un espejo incómodo. El salvavidas de 20 mil millones de dólares a Milei recuerda el ajuste de los noventa en México: préstamos condicionados a reformas impopulares y vulnerabilidad política. La dolarización fallida reitera que los atajos económicos suelen amplificar las crisis, dejando a los gobiernos sin margen de maniobra ante sus votantes y acreedores.

En el frente doméstico, la compra de Fernando Chico Pardo de una participación en Banamex introduce otra interrogante: ¿qué destino tendrá la colección de arte vinculada al banco? La preocupación trasciende lo financiero: se trata de preservar un patrimonio cultural que simboliza continuidad histórica en medio de transformaciones corporativas y luchas de poder económico.

Por último, la denuncia sobre el presupuesto del IPN reaviva un debate incómodo: la desigualdad educativa en la asignación de recursos públicos. Que una institución con matrícula mayor reciba menos de la mitad del presupuesto de la UNAM exhibe un sesgo que erosiona oportunidades. La política redistributiva no puede omitir que también en la educación persisten deudas estructurales.

Política exterior feminista: logros, liderazgos y deudas

México adoptó en 2020 una Política Exterior Feminista con pilares de paridad, interseccionalidad y no violencia institucional. Su andamiaje se sostiene en décadas de compromiso multilateral, desde México 1975 hasta Beijing 1995, CEDAW y foros recientes. El objetivo: transversalizar género dentro y fuera de la SRE sin perder continuidad.

El expediente de avances es tangible: gabinete y cámaras paritarias, protocolos contra acoso, ventanillas consulares para víctimas y paridad en puestos del SEM. Liderazgos como Rosario Green, Patricia Espinosa, Claudia Ruiz Massieu, Alicia Bárcena, Socorro Flores y otras, profesionalizaron políticas, negociaciones y agendas con impactos medibles.

Sin embargo, la consolidación como política de Estado exige blindajes presupuestales, métricas públicas y mecanismos disciplinarios eficaces. También demanda coherencia entre discurso externo y realidades internas: violencia de género, barreras laborales y brechas regionales. Sin continuidad, la PEF queda vulnerable a vaivenes políticos o capturas burocráticas.

De cara a 2026, el reto es pasar del “deber ser” a resultados verificables: presupuesto etiquetado, datos abiertos, evaluación independiente y sanción oportuna. Igual de clave será tejer alianzas con sociedad civil, academia y organismos internacionales. Así, México puede mantener liderazgo regional creíble y evitar retrocesos que desacrediten su propia narrativa.

México y Canadá Frente al reto del T-MEC

La visita de Mark Carney a México reconfigura el tablero del tratado comercial en Norteamérica. Entre gestos simbólicos y compromisos económicos, Ottawa y Palacio Nacional buscan un frente común frente a Washington. Alianza Estratégica Carney y Sheinbaum acuerdan fortalecer relación bilateral con miras a renegociaciones del T-MEC frente a Donal Trump. Comercio creciente intercambio supero los 56 mil millones de dólares en 2024, con sectores automotriz, agropecuario como protagonistas. Gestos simbólicos primer ministro comparte pan de muerto elaborado con trigo canadiense como metáfora de integración económica bilateral, presión estadounidense, acercamiento genera dudad por posibles represarías de Trump; ambos países buscan equilibrio frente a Washington

La poesía como autoconocimiento

El reconocimiento al poeta Luis Flores Romero con el IX Premio Joaquín Xirau Icaza por su libro Días lejos trasciende el simple galardón literario: es una reafirmación del valor que la poesía conserva en un país que, pese a la modernidad y el ruido digital, sigue produciendo voces capaces de replantear la intimidad, el amor y el desamor desde registros profundos. El jurado no premió únicamente un conjunto de sesenta poemas, sino una dedicación de quince años de escritura, corrección y persistencia que convirtió a la obra en testimonio de disciplina y sensibilidad.

El caso de Flores Romero permite cuestionar la idea extendida de que la poesía es un género efímero, propio de la juventud. Él mismo insiste en que su impulso no es coyuntural, sino una búsqueda orgánica de exploración estética y vital. Su labor como tallerista y difusor complementa esa trayectoria: en tiempos de fragmentación cultural, la promoción de la poesía fuera de los círculos académicos se convierte en un acto político, en tanto democratiza el acceso a una herramienta de reflexión personal y colectiva.

El premio también revive un debate sobre la función social de la poesía. El autor se distancia de la idealización del vínculo entre poetas y suicidio, al señalar que más que un destino generacional, es reflejo de una crisis social más amplia. Desde su mirada, la poesía aparece no como evasión ni condena, sino como instrumento de autoconocimiento capaz de ofrecer alternativas frente a la desesperanza. En ese contraste, la obra premiada refuerza el potencial de la poesía para humanizar en contextos de dolor.

Al refrendar este reconocimiento, El Colegio de México y la Fundación Colmex apuestan por la continuidad de un espacio para la creación joven y por un legado que conecta tradición y presente. La vitalidad del género no se mide solo en la cantidad de libros publicados, sino en su capacidad para seguir interpelando a lectores de distintas generaciones. Días lejos y la voz de Flores Romero recuerdan que la poesía, lejos de estar en retirada, sigue siendo un espejo incómodo y necesario para comprender quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos.