El Senado de Brasil aprobó una enmienda constitucional que reduce la jornada laboral máxima de 44 a 40 horas semanales, sin disminuir los salarios. La reforma establece dos días de descanso y podría beneficiar a más de 37 millones de trabajadores. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva prevé promulgarla la próxima semana, antes de la segunda vuelta electoral.
La medida recibió respaldo de legisladores oficialistas y opositores, después de meses de bloqueos parlamentarios. Flávio Bolsonaro, rival de Lula en las elecciones presidenciales del 25 de octubre, también anunció su apoyo, aunque anteriormente rechazaba la propuesta. Posteriormente, señaló que el próximo Congreso podría revisar las nuevas disposiciones laborales si cambia la composición legislativa.
La aprobación ocurre mientras Lula impulsa diversas medidas económicas y sociales, incluidos recortes de impuestos a combustibles, ampliación de subsidios y condonación de deudas empresariales. Encuestas recientes muestran amplio respaldo ciudadano a la reducción laboral, pese a las objeciones de sectores empresariales por sus posibles efectos económicos.
