La Corte Penal Internacional (CPI) rechazó las sanciones impuestas por Estados Unidos contra la institución y advirtió que representan una amenaza para el derecho internacional. El tribunal con sede en La Haya aseguró que las medidas buscan obstaculizar sus investigaciones e intimidar a quienes colaboran con él, pero sostuvo que continuará desempeñando sus funciones pese a las presiones.
Washington incorporó a la CPI a su lista de entidades sancionadas, después de haber aplicado restricciones contra 13 jueces y fiscales. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que las medidas buscan proteger la soberanía estadounidense y anunció restricciones a las transacciones con el tribunal, con el objetivo declarado de limitar su capacidad operativa.
La Unión Europea calificó las sanciones de lamentables y aseguró que tomará las medidas necesarias para mantener el funcionamiento de la CPI. Canadá, Japón y varios países europeos también respaldaron su independencia, mientras el tribunal pidió a los Estados miembros defender el sistema internacional de justicia.
