El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que China obtuvo ilegalmente los registros de más de 220 millones de votantes para influir en la elección presidencial de 2020, aunque no presentó pruebas que respalden la acusación. Durante un mensaje a la nación, anunció la desclasificación de informes sobre presuntas vulnerabilidades electorales y afirmó que agencias de inteligencia detectaron irregularidades en registros de 18 estados.
Trump sostuvo que los documentos revelan operaciones de recopilación de datos atribuidas a Pekín y acusó además a Rusia, Irán y Corea del Norte de contar con capacidad para comprometer la infraestructura electoral estadounidense. También reiteró, sin evidencias, que personas sin ciudadanía aparecen inscritas en los padrones y defendió nuevas restricciones para el registro de votantes.
Especialistas advirtieron que el discurso forma parte de una estrategia para cuestionar la legitimidad de las elecciones intermedias de noviembre. Mientras el Departamento de Justicia mantiene litigios con varios estados por los padrones electorales, organizaciones civiles anunciaron movilizaciones para denunciar posibles intentos de socavar la confianza en el proceso democrático.
