Irán acusó a Estados Unidos de cometer una “grave violación” al alto el fuego tras los recientes bombardeos contra instalaciones y embarcaciones iraníes en el sur del país. La cancillería iraní calificó las acciones como una muestra de “mala fe” y advirtió que Teherán se reserva el derecho de responder militarmente ante nuevas agresiones estadounidenses actualmente.
Washington aseguró que los ataques fueron “acciones defensivas” contra objetivos vinculados con la colocación de minas y plataformas de misiles en el estrecho de Ormuz. Mientras tanto, continúan negociaciones indirectas entre ambas naciones con mediación de Pakistán y Qatar. El secretario de Estado, Marco Rubio, reconoció que alcanzar un acuerdo definitivo para terminar el conflicto todavía podría tardar varios días más.
La Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber derribado un dron estadounidense y obligado a retirarse a otra aeronave militar en el golfo Pérsico, aunque Washington no confirmó esos reportes. Paralelamente, Teherán permitió nuevamente el tránsito de embarcaciones comerciales por el estrecho de Ormuz, mientras China reiteró su respaldo a una solución diplomática y negociada del conflicto regional.
