La presión política sobre el primer ministro británico, Keir Starmer, aumentó luego de la derrota del Partido Laborista en elecciones locales y regionales del Reino Unido. Decenas de diputados exigieron su renuncia, mientras integrantes de su propio gabinete solicitaron definir un calendario para abandonar el cargo ante el creciente desgaste político y social en el país europeo.
De acuerdo con medios británicos, al menos 70 legisladores laboristas pidieron públicamente la dimisión de Starmer. Entre ellos destacan figuras cercanas a su administración, como la ministra del Interior, Shabana Mahmood, y la canciller Yvette Cooper. El mandatario reconoció el descontento ciudadano y prometió reconstruir relaciones con Europa, además de impulsar la nacionalización de British Steel próximamente.
El Partido Laborista perdió cerca de mil 500 concejales en los comicios celebrados el 7 de mayo, mientras avanzó el partido ultraderechista Reform UK. La popularidad de Starmer también cayó por problemas económicos, el aumento del costo de vida y recientes controversias políticas dentro de su administración gubernamental.
