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MAGA y la estética del poder

Bydespertadormx.com

5 abril, 2026

El fenómeno político que rodea al trumpismo no puede entenderse únicamente desde la economía o la geopolítica. Existe una dimensión cultural que ha sido subestimada: la construcción de una estética propia, menos sofisticada que los fascismos clásicos, pero igualmente efectiva. Lejos de la disciplina visual del siglo XX, el entorno MAGA apuesta por lo espectacular, lo kitsch y lo emocional como formas de conexión política con sectores que desconfían de las élites tradicionales.

Esta lógica se expresa con claridad en la cultura popular, particularmente en el cine evangélico estadounidense y otros productos dirigidos a audiencias conservadoras. Se trata de narrativas simples, con conflictos morales claros y personajes fácilmente identificables, donde se refuerzan valores tradicionales y se construyen enemigos culturales: universidades, medios, feminismo o instituciones liberales. No buscan convencer mediante argumentos complejos, sino moldear percepciones y reforzar identidades ya existentes.

El patrón no es nuevo, pero sí su escala y alcance. En contextos de incertidumbre, el entretenimiento ha servido históricamente como vehículo ideológico. Hoy, estas narrativas apelan a sectores que se perciben desplazados por la globalización, ofreciendo refugio en visiones idealizadas del pasado, comunidades cerradas y certezas morales. La ciudad, la diversidad y lo cosmopolita aparecen como amenazas frente a un orden “auténtico” que se promete recuperar.

Más que una estética desordenada o improvisada, el trumpismo parece operar con una lógica cultural funcional: repetición, emocionalidad y fácil consumo. Esto abre un debate clave para el presente: ¿hasta qué punto la política ya no se disputa solo en instituciones, sino en imaginarios culturales? Entender este cruce entre entretenimiento e ideología permite leer con mayor profundidad cómo se construyen hoy las lealtades políticas y hacia dónde se está moviendo el poder.