Irán lanzó una nueva ofensiva contra Israel en el undécimo día de guerra, con ataques contra instalaciones energéticas, depósitos de combustible y objetivos militares. Según autoridades iraníes, drones impactaron la refinería y centros de almacenamiento en el puerto de Haifa, además de misiles dirigidos hacia Jerusalén oeste y Tel Aviv.
El Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica también reivindicó bombardeos contra la base aérea de Ramat David y objetivos militares cerca de Tel Aviv. En paralelo, Irán atacó bases militares de Estados Unidos en Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Kuwait, ampliando el alcance regional del enfrentamiento armado.
Israel respondió con ataques contra instalaciones militares iraníes y contra infraestructura vinculada a Hezbollah en el sur de Beirut. Mientras tanto, autoridades regionales informaron víctimas y daños por drones y misiles. La escalada ocurre en medio de advertencias de Irán sobre posibles consecuencias para el suministro petrolero de Medio Oriente.
