El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció que su gobierno prepara un plan de contingencia ante un “desabastecimiento agudo de combustible”, derivado del endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos y del corte en el suministro de crudo procedente de Venezuela. En una comparecencia televisada, reconoció que el país enfrentará “tiempos muy difíciles” por la crisis energética.
El mandatario aseguró que Cuba “no está sola” y agradeció el respaldo de diversos gobiernos y actores internacionales, entre ellos la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Sin ofrecer detalles, afirmó que La Habana realiza gestiones para obtener combustible y mantener ingresos energéticos, al tiempo que descartó renunciar a la importación de hidrocarburos.
Desde Washington, la Casa Blanca sostuvo que existen contactos diplomáticos con el gobierno cubano y reiteró que el presidente Donald Trump mantiene una postura de presión combinada con diálogo. Mientras tanto, Estados Unidos anunció el envío de ayuda humanitaria adicional, en un contexto de apagones prolongados y déficit eléctrico en la isla.
