El primer ministro británico Keir Starmer acusó a Donald Trump de presionarlo para modificar la postura del Reino Unido sobre Groenlandia. Durante una sesión parlamentaria, afirmó que Londres no cederá ante amenazas externas y defenderá el principio de que la isla pertenece a sus habitantes y a Dinamarca soberana histórica.
Starmer sostuvo que los comentarios de Trump sobre el acuerdo de las islas Chagos tuvieron como objetivo aumentar la presión política. Además, anunció una reunión en Londres con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, en medio de crecientes tensiones diplomáticas y advertencias estadounidenses sobre aranceles y posibles medidas coercitivas futuras.
El líder laborista subrayó que el futuro de Groenlandia debe decidirse sin coerción económica ni militar. Mientras tanto, Trump mantiene su postura expansionista y no descarta el uso de la fuerza. La controversia ha profundizado divisiones entre aliados occidentales y plantea un nuevo desafío para la cohesión transatlántica actual global.
