Dior celebra la llegada de las primeras colecciones de Jonathan Anderson con exposiciones inmersivas en algunas de sus boutiques más emblemáticas. De París a Londres, espacios como Le Bon Marché y Selfridges se convierten en escenarios donde el retail se transforma en experiencia y marca el inicio de un nuevo capítulo creativo.
Las escenografías retoman las cajas de Colifichets, la primera boutique de Dior, como punto de partida visual. Apiladas, suspendidas o convertidas en estructuras teatrales, estas cajas dialogan con el icónico gris de Avenue Montaigne. El resultado es una instalación lúdica, casi surrealista, que mezcla archivo, humor y fantasía.
Entre figuras acrobáticas y gestos oníricos aparecen las nuevas piezas diseñadas por Anderson. El Lady Dior se reinventa, el Book Tote se borda con portadas literarias y bolsos, zapatos y prendas prêt-à-porter despliegan una narrativa donde pasado y presente conviven con frescura y audacia.
