El aire en forma de huésped llega al Museo de Arte Carrillo Gil como una instalación inmersiva que transforma la respiración en experiencia estética. La obra de Cecilia Miranda Gómez propone una relación activa entre cuerpo, espacio y materia invisible, invitando al público a habitar el aire como presencia política.
El montaje se construye con paneles metálicos perforados que evocan salas de espera hospitalarias, espacios de tránsito y vulnerabilidad. La luz atraviesa las superficies y proyecta sombras móviles, generando una especie de radiografía expandida donde el aire se manifiesta como flujo, pausa y movimiento constante dentro del espacio expositivo compartido.
La participación del público activa la obra mediante desplazamientos e intervenciones directas sobre los paneles, alterando luz y percepción. Cada cuerpo modifica temporalmente el sistema, recordando que respirar implica relación. Así, la instalación propone una experiencia sensorial y política que vuelve visible lo invisible y redefine el acto cotidiano.
