La Casa Blanca declaró la “semana anticomunista” en Estados Unidos, en respuesta a los recientes triunfos electorales de candidatos progresistas y socialistas democráticos. En una proclama oficial, el presidente Donald Trump calificó el comunismo como “una doctrina del mal” y advirtió que sus ideas “renacen bajo el disfraz de la justicia social”.
El mandatario ha señalado directamente al alcalde electo de Nueva York, Zohran Mamdani, como “comunista”, y acusó a la izquierda de intentar “rendir la libertad estadounidense al poder del gobierno”. Analistas señalan que la medida busca movilizar a su base conservadora tras los reveses electorales recientes.
El discurso anticomunista se suma a las campañas contra migrantes e “enemigos internos” promovidas por la administración Trump. Según el Migration Policy Institute, el número de inmigrantes detenidos alcanzó un récord histórico, mientras el Pentágono amplía sus operaciones militares en el Caribe y el Pacífico bajo el argumento de combatir el narcotráfico.
