En el último piso del nuevo Museo del Chocolate, Charco Restaurante redefine la experiencia culinaria del Centro Histórico. Con una terraza que mira al Templo Mayor, este bistró urbano del chef Ricardo Verdejo celebra la grandeza de Tenochtitlán a través de una cocina libre, creativa y profundamente mexicana.
Lejos del protocolo del fine dining, Charco propone compartir, probar y disfrutar sin rigidez. Cada plato es una declaración de intención: ingredientes de ranchos y mercados transformados en pequeñas obras que mezclan técnica internacional y alma colectiva. La experiencia invita a ensuciar el mantel con elegancia y sabor.
Detrás del proyecto, Verdejo —formado en Boragó, Cosme y Clown Bar— construye un manifiesto gastronómico donde sostenibilidad y placer convergen. Desde unas cebollitas en témpura hasta un magret de pato con ecos asiáticos, Charco es una invitación a mirar la ciudad desde lo alto y a saborearla sin reglas.
