México y Estados Unidos firmaron un memorando para remediar la crisis ambiental del río Tijuana-San Diego. La secretaria Alicia Bárcena y la Agencia de Protección Ambiental acordaron rehabilitar colectores, plantas y tuberías colapsadas que durante años han vertido aguas negras en la frontera.
El pacto binacional busca culminar las obras entre 2025 y 2027, bajo la vigilancia de ambas administraciones. Incluye ampliar la planta de South Bay en California y sanear instalaciones clave como Arturo Herrera y La Morita, severamente deterioradas por falta de inversión.
Aunque se celebra el compromiso, persisten dudas sobre su cumplimiento. No es la primera vez que se promete una solución. Las comunidades locales, afectadas por olores, enfermedades y contaminación, exigen transparencia, vigilancia y resultados. ¿Será este acuerdo un verdadero inicio de reparación o sólo un gesto diplomático frente a la presión binacional?
