Pedro Sánchez respondió a las presiones de Donald Trump sobre el gasto en defensa, recordando que España es un país soberano y que su comercio exterior está bajo jurisdicción de Bruselas. España no alcanzará el 5% del PIB en defensa, pero reafirma su compromiso con la OTAN.
Trump amenazó con represalias económicas, pero Sánchez señaló que la política comercial corresponde a la Comisión Europea, que actualmente negocia aranceles con Washington. Subrayó que España tiene un déficit, no superávit, con Estados Unidos, y que la guerra comercial ha sido impuesta de forma unilateral.
Separar los temas militares de los económicos no solo es diplomáticamente sensato, es necesario. Confundir soberanía con deslealtad y convertir los desacuerdos en castigos es una receta para la fragmentación de alianzas. Europa, con voz propia, también debe defender su modelo sin miedo.
