Israel e Irán acordaron anoche mantener un cese al fuego tras 12 días de hostilidades. Según medios israelíes, fue Donald Trump quien frenó un ataque final, tras comunicarse directamente con Benjamin Netanyahu y urgir la contención ante el riesgo de una escalada regional.
Mientras el premier israelí celebró una “victoria histórica”, el presidente iraní Masoud Pezeshkian declaró terminada la guerra y reiteró que su país no busca armas nucleares. Sin embargo, aún no hay evidencia de que el complejo de Fordo haya sido destruido, como afirma Tel Aviv.
La tregua se sostiene con condiciones: ambos gobiernos prometen responder ante cualquier violación. Aunque Estados Unidos aparece como mediador clave, voces internas como Reza Pahlavi alientan la caída del régimen iraní. Esta pausa no significa paz duradera, sino apenas un respiro en una confrontación que podría reactivarse en cualquier momento, dependiendo más de intereses geopolíticos que de voluntades de paz.
