En el sexto día de conflicto abierto con Israel, el ayatolá Ali Jamenei aseguró que Irán “nunca se rendirá” ni ante una guerra ni ante una paz impuesta. El mensaje fue transmitido en cadena nacional desde Teherán.
El líder iraní advirtió que cualquier intervención militar directa de Estados Unidos provocaría “daños irreparables”. La tensión aumenta mientras persisten los intercambios de misiles entre ambas naciones y el riesgo de expansión regional del conflicto crece.
El tono desafiante eleva el costo diplomático y militar de cualquier acción futura. En una zona marcada por décadas de violencia, la firmeza sin negociación sólo conduce a nuevos callejones sin salida.
