Hace unos días descubrí, gratamente, que la NPR tenía una nueva colaboración con el grandísimo Buena Vista Social Club en su famoso canal de YouTube, Tiny Desk, una de estas noches pude verlo y encontré algunas sorpresas: un musical de Broadway, caras nuevas y un sospechoso “The Cast From” en el título del video que me impulsó a escribir este artículo…
Pero antes… ¿Qué es el Buena Vista Social Club?:
Se trataba de un club social, donde se presentaban músicos en los años 50, ubicado en el 4610 de la Avenida 31, en La Habana, Cuba. Los ritmos que vivían en aquellas fiestas eran mezclas afro-caribeñas con salsa, jazz, guajira, voces cubanas y letras que nos recordaban que no debíamos dejar encendidas las velas porque podíamos quemar nuestra casa -¿o nuestro país?-.
El club se convirtió en un hito legendario que acaparó la atención europea en los 90 tras grabar un único álbum, “Buena Vista Social Club”, la banda estaba integradapor un supergrupo de músicos cubanos, “Los Superabuelos”, tenía como estelares a leyendas vivas -en ese tiempo- como Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Omara Portuondo y el guitarrista Ry Cooder, quien ideó la grabación y sirvió de puente para que el cineasta Wim Wenders filmara el documental posterior con el que se difundió la agrupación, el album y sus giras en Europa y el mundo.
Bueno, regresando a lo que les quiero contar, me alarmó, como primera impresión, que aquel grupo, hoy casi olvidado en el océano de la nueva ola de la música latina urbana, fuera resucitado de entre los muertos para ser escuchado -de nuevo- y utilizado por el mercado de espectáculos estadounidense para vivir una experiencia musical digna de ser empaquetada 70 años después por un musical de Broadway.
La interpretación de los clásicos musicales que sonaban en aquella época del Buena Vista por los músicos que ahora participan en el proyecto de Broadway llamado “Buena Vista Social Club” es bastante buena. Como todos los Tiny de NPR, apilados, frente a sus instrumentos, logran colocar en la escena a más de una docena de músicos, que con acento “pocho” y el look & feel de Miami, reviven los sonidos de una artificial Cuba, que alguna vez fue inspiración del mundo para torcer las partituras clásicas y agregarles un ritmo que pudiera sonar en las casas de ópera y en los arrabales de cualquier centro urbano latino para hacernos mover el pie.
No me malinterpreten, esta iniciativa de empaquetar, ponerle un respirador artificial y revivir una música llena de historias y alegría como la música popular cubana, me parece una gran idea. Espero que inspire a más de uno de los escuchas a tomar una clase de piano y que las ganancias de esta obra puedan llegar a algún maestro de música que recuerde aquellos tiempos, hoy casi olvidados.
Si estás de viaje por NY te dejo el link para que compres el boleto, veas el musical y me escribas que tal está… si no, por favor prende tu TV, escribe “Buena Vista NPR” en el buscador de YouTube, súbele al volumen y difruta de 20 minutos de delicia, no seas tan crítico, disfruta que revivieron a un muerto y no usaron IA para hacerlo.
¡Hasta luego!
