Donald Trump descartó cualquier intento de reconciliación con Elon Musk tras una serie de declaraciones cruzadas que tensaron su relación. En entrevista con ABC News, el expresidente estadounidense afirmó que el CEO de Tesla “perdió la cabeza” y que no tiene interés en hablar con él.
La disputa escaló con amenazas de cancelar contratos gubernamentales y subsidios a las empresas del magnate, aunque Musk moderó su postura horas después. Analistas interpretan el conflicto como un choque de egos con implicaciones políticas y económicas de largo alcance.
La Casa Blanca calificó el episodio como “desafortunado”, mientras que aliados de Trump, como JD Vance, reiteraron su respaldo. La crisis revela la fragilidad de las alianzas entre poder político y poder económico. El desenlace podría alterar la relación entre el gobierno federal y las principales firmas tecnológicas del país.
