El recién nombrado papa León XIV, antes cardenal Robert Prevost, es el primer pontífice originario de Estados Unidos. Sin embargo, su trayectoria y raíces familiares trascienden lo norteamericano: tiene ciudadanía peruana, herencia criolla y décadas de labor pastoral en América Latina. Nació en Chicago, pero su vínculo con el Perú marcó su vocación.
León XIV vivió más de 30 años en la Diócesis de Chiclayo, donde forjó lazos comunitarios profundos. Su familia combina linajes franceses y dominicanos, y su madre era descendiente de criollos de Luisiana. En su primer discurso como Papa, se dirigió al pueblo peruano con cariño y gratitud, destacando su paso por las misiones.
El nuevo líder de la Iglesia Católica encarna una identidad transnacional que refleja los desafíos actuales del catolicismo: ser universal sin perder el arraigo local. Su historia recuerda que la espiritualidad no tiene fronteras y que la diversidad puede ser fuerza y no contradicción.
