La 80ª Asamblea General de la ONU abrió en Nueva York con un llamado urgente de António Guterres a detener las guerras y asumir la paz como obligación común. El secretario general advirtió sobre un mundo amenazado por la desigualdad, la crisis climática y el riesgo de un orden global fragmentado, con Gaza como centro de la agenda internacional.
En paralelo, Brasil mantuvo la tradición con Lula da Silva como primer orador, quien denunció sanciones arbitrarias y ataques a la soberanía. El regreso de Donald Trump, tras seis años, acaparó la atención con un discurso cargado de autocomplacencia económica y críticas al multilateralismo, reafirmando su línea de “Estados Unidos primero”.
El foro congregará a más de 130 jefes de Estado y de gobierno en debates sobre guerra, pobreza y clima. Sin embargo, la brecha entre llamados a la cooperación y políticas nacionalistas evidencia la fragilidad del multilateralismo en tiempos de crisis. ¿Podrá la ONU sostener su papel como garante de consensos globales?
