El reciente encuentro entre Carlos III y el príncipe Harry en Clarence House ha sido calificado como una “cumbre de paz”. Durante 54 minutos compartieron té y conversación, lo que abre la posibilidad de un nuevo capítulo en su relación. Aunque la reconciliación completa está lejos, fuentes de palacio aseguran que el rey podría reencontrarse pronto con sus nietos Archie y Lilibet, a quienes no ve desde el Jubileo de Platino en 2022.
El regreso de Harry a Reino Unido, más conciliador tras perder su batalla legal por seguridad oficial, parece haber cambiado el tono. Se espera que en 2026 viaje acompañado de Meghan Markle y sus hijos, lo que marcaría el primer reencuentro familiar en tres años. Sin embargo, las tensiones con el príncipe Guillermo permanecen intactas, sin señales de acercamiento.
Este posible encuentro representa más que una visita familiar: es un símbolo de la fragilidad y resiliencia de los lazos reales. El futuro dirá si estamos ante el inicio de una auténtica reconciliación o de un gesto simbólico destinado a calmar la opinión pública británica, ávida de un relato de unidad en medio de años de fracturas.
