El presidente ruso Vladimir Putin fue escoltado por cazas estadounidenses F-22 durante su regreso a Rusia después de la cumbre sostenida en Alaska con Donald Trump. El avión presidencial fue acompañado hasta la región de Chukotka, en el extremo oriental ruso, donde el mandatario inició actividades locales.
Ya en su país, Putin se reunió con el gobernador Vladislav Kuznetsov, quien subrayó que Chukotka ha ganado atractivo para la inversión privada. El encuentro sirvió también para revisar la situación social y económica de Siberia Oriental, en un contexto marcado por las tensiones internacionales y la presión militar en Europa del Este.
El gesto de Estados Unidos al resguardar la aeronave rusa resulta contradictorio frente a la posterior ofensiva de Moscú en Ucrania, con ataques masivos de drones y un misil. La escena revela la fragilidad de la diplomacia cuando la guerra dicta la agenda.
