En una casona del siglo XVII en San Miguel de Allende, Casa Dragones ofrece una experiencia que mezcla patrimonio y lujo: catas privadas en un espacio donde alguna vez cabalgaron los Dragones de la Reina. Fue aquí mismo donde Allende organizó parte del movimiento insurgente, antes de alertar a Hidalgo.
La propiedad, restaurada por diseñadores como Will Meyer y curadores como Ana Elena Mallet, exhibe una síntesis elegante de historia y diseño. Entre mosaicos de obsidiana y piezas artesanales del Bajío, el tequila joven, blanco, añejo y reposado Mizunara se convierte en hilo conductor de una narrativa que va del siglo XVIII a la coctelería contemporánea.
Las visitas se articulan en tres experiencias, desde la cata guiada hasta una clase exclusiva con Fabiola Padilla, mixóloga reconocida. Casa Dragones deja claro que beber también puede ser una forma de habitar la memoria y saborear el tiempo.
