Bad Bunny inició una histórica residencia de 30 conciertos en el Coliseo de Puerto Rico, marcando un antes y un después para la industria del entretenimiento en la isla. Bajo el título No me quiero ir de aquí, el ciclo busca rendir tributo a la cultura puertorriqueña, con una producción local que emplea a más de mil personas y ha agotado más de 400 mil boletos. La residencia, que se extiende hasta septiembre, ha roto récords de demanda y activado una red de hoteles, restaurantes y comercios locales.
Según Discover Puerto Rico, el impacto económico podría superar los 200 millones de dólares. El auge en hospedajes, vuelos y servicios turísticos está reconfigurando la temporada baja en San Juan, convirtiendo estos meses en pico de actividad. Más allá de lo económico, el evento posiciona a la isla como destino global para eventos culturales de gran escala.
El éxito de esta residencia también pone a prueba la infraestructura urbana y turística de la isla. Para el propio artista, este proyecto representa una forma de retribución a su tierra y su gente, visibilizando sus raíces y desafíos. Con 9 funciones destinadas exclusivamente a residentes locales, Bad Bunny refuerza su compromiso comunitario mientras impulsa una narrativa de identidad caribeña hacia el mundo.
