Un violín Stradivarius de 1709, desaparecido durante la Segunda Guerra Mundial, ha sido localizado tras décadas en manos privadas. Pertenecía al virtuoso polaco Bronisław Huberman y fue robado cuando huyó de Europa ante la persecución nazi.
El instrumento, valorado en millones de dólares, reapareció en una subasta en Londres. Su historia, marcada por desplazamientos forzados y silencios diplomáticos, desató una compleja batalla legal entre herederos, coleccionistas y casas de subastas.
El caso refleja cómo el arte y el patrimonio musical siguen siendo botín de conflictos pasados. La búsqueda de justicia, incluso 80 años después, sigue enfrentando dilemas éticos y jurídicos sobre propiedad, memoria y reparación. ¿A quién pertenece la historia cuando ha sido arrebatada por la guerra?
