Durante una audiencia en el Senado de Estados Unidos, la fiscal Pam Bondi calificó a México como “adversario extranjero”, aludiendo a la crisis del fentanilo. En respuesta a una pregunta del senador republicano Lindsey Graham, la funcionaria incluyó a México junto a Irán, Rusia y China como amenazas a la seguridad nacional.
Bondi responsabilizó al Cártel de Sinaloa por el aumento de muertes por sobredosis y advirtió que su país actuará con o sin la colaboración mexicana. Sin embargo, el debate escaló cuando el senador Jack Reed señaló la falta de control sobre las armas estadounidenses que terminan en manos de cárteles mexicanos.
La fiscal aseguró que las fronteras están cerradas y negó que salgan armas desde Estados Unidos. Reed, no conforme, denunció la responsabilidad estadounidense en el fortalecimiento militar de los grupos criminales. Esta tensión revela un doble discurso en Washington y expone una estrategia más política que efectiva para combatir el crimen transnacional.
