Estados Unidos impuso sanciones a la empresa estatal Unión Cuba-Petróleo (Cupet), principal responsable del suministro y distribución de combustibles en la isla. La medida fue anunciada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), que ordenó bloquear los bienes y activos de la compañía bajo jurisdicción estadunidense.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que la acción forma parte de la estrategia del gobierno de Donald Trump para aumentar la presión sobre La Habana. Washington acusa a Cupet de sostener las operaciones del aparato estatal cubano y de beneficiarse de activos vinculados a antiguas expropiaciones realizadas tras la Revolución de 1959.
El gobierno cubano rechazó las sanciones y denunció un endurecimiento del cerco económico y energético. El canciller Bruno Rodríguez sostuvo que las restricciones dificultan la compra de combustible, tecnología y refacciones para el sistema eléctrico nacional, además de obstaculizar inversiones y operaciones financieras con empresas y bancos extranjeros.
