El pabellón de Brasil en la Bienal de Venecia 2026 presenta Comigo ninguém pode, una exposición curada por Diane Lima que reúne a Adriana Varejão y Rosana Paulino. La propuesta ocupa todo el espacio con un enfoque instalativo que dialoga con la arquitectura moderna del edificio.
Inspirada en la planta difenbaquia, símbolo de protección y resiliencia, la muestra plantea una experiencia sensorial que conecta naturaleza, espiritualidad e historia. A través de obras de más de tres décadas, las artistas abordan las heridas del colonialismo y sus efectos en la memoria colectiva.
El proyecto rompe con una narrativa lineal y propone una relectura desde la metamorfosis y la materialidad. Con un lenguaje visual que integra cuerpo, territorio y fe, la exposición construye un imaginario donde lo ancestral y lo contemporáneo convergen.
