Decenas de miles de personas salieron por segundo día consecutivo a las calles de ciudades y pueblos de Estados Unidos para protestar contra la política migratoria del gobierno de Donald Trump. Las movilizaciones se intensificaron tras la muerte de Renee Good en Mineápolis, abatida por un agente del ICE durante un operativo, hecho que detonó una ola de indignación nacional.
Las manifestaciones se extendieron desde Nueva York y Washington hasta pequeñas comunidades en Maryland, Texas y Alaska. En Mineápolis, epicentro de la crisis, se concentró la mayor protesta, mientras el gobierno federal anunció el envío de más agentes migratorios a la ciudad. Consignas contra el ICE, el uso de la fuerza federal y las intervenciones militares en el extranjero dominaron las marchas.
Analistas señalan que la respuesta oficial ha profundizado el descontento social. Encuestas recientes reflejan un aumento del respaldo ciudadano a las protestas y una caída en el apoyo al ICE. En varios estados, legisladores impulsan iniciativas para limitar los operativos federales, en un contexto de creciente tensión política y debate sobre derechos civiles.
