En la Condesa, Yagé propone una experiencia inmersiva donde la noche, el arte y el mezcal se funden en un ritual contemporáneo. Casi todo en este gastrobar es negro: paredes, mobiliario y sombras que evocan una caverna prehispánica. La iluminación apenas revela figuras y texturas, invitando a dejar el teléfono y rendirse al misterio.
De día sirve café de especialidad, pero al caer la noche se transforma. Entre humo de copal y música envolvente, el menú de cocteles celebra los destilados mexicanos. La mezcalita Yagé, teñida con carbón activado, y las catas privadas de sotol o raicilla, son parte del viaje sensorial que ofrece.
La cocina acompaña con ingenio: croquetas de chapulines y tacos de marlin ahogado en salsa especiada. En Yagé, cada visita es una ceremonia entre sombras y sabores; un espacio donde el arte, el ritual y la bebida se confunden deliciosamente.
