mié. Dic 31st, 2025

Transición energética y el futuro real del petróleo

El debate sobre el “fin del petróleo” ha estado marcado por proyecciones optimistas que no siempre coinciden con la realidad. Durante años, organismos internacionales insistieron en que la adopción de vehículos eléctricos reduciría de manera drástica la demanda de hidrocarburos. Sin embargo, el consumo absoluto de petróleo y gas ha seguido creciendo. La Agencia Internacional de la Energía, que hasta hace poco repetía escenarios basados en promesas y no en hechos, publicó en 2025 un escenario basado en políticas actuales: en él, la demanda global de petróleo no cae, sino que aumenta más allá de 2050.

La diferencia entre proporción y volumen total es clave para entender el fenómeno. Aunque el porcentaje del petróleo dentro del consumo mundial se ha reducido ligeramente, su uso absoluto creció 44% entre 2000 y 2024. Este aumento desmiente el discurso importado del Norte global que promovía abandonar la inversión en petróleo bajo el argumento de una supuesta inminente obsolescencia. Muchos países desarrollados continuaron expandiendo su producción mientras presionaban a economías en desarrollo para abandonar su sector energético, lo que hoy se interpreta como un intento de limitar su crecimiento y mantener control sobre las fuentes de energía.

El error central de aquella narrativa fue asumir que el futuro del petróleo dependía únicamente del transporte. Ignoró los usos estratégicos de mayor valor agregado: fertilizantes indispensables para la agricultura global y petroquímicos esenciales en plásticos, medicinas, fibras, detergentes y cauchos. Estos sectores seguirán impulsando la demanda global incluso con la expansión de los vehículos eléctricos, reflejando un mercado más complejo y menos predecible de lo que afirmaban los discursos oficialistas.

En este contexto, la política energética mexicana adquiere nueva relevancia. La consolidación de Pemex, la recuperación de la refinación y el relanzamiento de la producción de fertilizantes como áreas de seguridad nacional se alinean con un escenario energético donde el petróleo mantiene un papel estructural. Más que nostalgia por el pasado, la estrategia mexicana parece anticiparse a una realidad que la evidencia internacional confirma: el petróleo no desaparecerá pronto, y su control seguirá definiendo soberanía y desarrollo.

Crudo robado vuelve legal Embajada de EUA alerta crimen opera refinerías

El gobierno de Estados Unidos alertó que cárteles mexicanos están enviando crudo robado a Texas, donde empresas estadounidenses lo refinan para luego reimportarlo a México como combustible aparentemente legal. Esta red, según la embajada en México, constituye una sofisticada forma de evasión fiscal que fortalece financieramente al crimen organizado.

El esquema inicia con el robo y traslado del petróleo a EU, seguido de su legalización mediante intermediarios y empresas fachada. Tras ser refinado, regresa al país mediante aduanas, documentos falsos y redes corruptas, hasta llegar al consumidor final, muchas veces sin conocimiento del origen ilícito del producto.

La embajada subrayó que esta operación ilegal no solo implica evasión de impuestos, sino que también alimenta la violencia y la corrupción en ambos países. Washington y Ciudad de México trabajan coordinadamente para frenar el llamado “huachicol fiscal”, una industria que ya mueve miles de millones de pesos.