sáb. Feb 14th, 2026

Sheinbaum descarta embajada Salida de Adán Augusto es decisión personal

La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que se haya considerado ofrecer una embajada a Adán Augusto López tras su salida de la coordinación de Morena en el Senado. Al ser cuestionada al respecto, la mandataria respondió de manera categórica que no existe tal posibilidad y subrayó que se trata de una decisión tomada exclusivamente por el propio legislador.

Sheinbaum explicó que Adán Augusto notificó a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, su determinación de dejar el cargo para concentrarse en actividades de trabajo territorial y organización política con miras al proceso electoral de 2027. Aclaró que la decisión no fue producto de una instrucción del Ejecutivo ni de un acuerdo político adicional.

“Es una decisión de él”, afirmó la presidenta al insistir en que el excoordinador parlamentario optó por fortalecer las tareas partidistas en territorio. Reiteró que no se contempla ningún nombramiento diplomático y que su salida responde únicamente a una definición personal dentro del movimiento.

Senado respalda ayuda humanitaria Morena, PT y Verde apoyan Cuba

Las bancadas de Morena, PT y PVEM en el Senado respaldaron la decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum de mantener la ayuda humanitaria al pueblo cubano. En un comunicado conjunto, afirmaron que la solidaridad internacional es un principio irrenunciable de la política exterior mexicana y una expresión de soberanía nacional.

Asimismo, los legisladores señalaron que proporcionar ayuda humanitaria implica defender el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas. Subrayaron que México mantiene una política exterior basada en la autodeterminación de los pueblos, el diálogo pacífico y la cooperación solidaria para atender problemas comunes entre naciones.

Finalmente, recordaron que el pueblo mexicano tiene una larga tradición de solidaridad con Cuba, arraigada desde la independencia nacional. Desde el Senado, cerraron filas con el Ejecutivo federal en medio de presiones externas para suspender apoyos, y reiteraron su compromiso con una política exterior soberana y humanista.

Sheinbaum y el reto de ordenar su propia sucesión

Gobernar consume tanto tiempo que deja poco margen para preparar a quien gobernará después. Sin embargo, para Claudia Sheinbaum y para el movimiento que encabeza, la sucesión no es un asunto lejano. Si Morena acepta que Omar García Harfuch o Marcelo Ebrard encabecen la siguiente etapa de la Cuarta Transformación en 2030, la inercia bastaría para llevar a uno de ellos a la candidatura. La correlación de fuerzas dentro del partido deja ver que no existe, por ahora, una tercera figura capaz de competirles en una encuesta abierta, el método preferido por Morena para sus designaciones.

Pero hay indicios de que una parte del movimiento, incluido su fundador, no ve con buenos ojos que la contienda quede entre esos dos nombres. Si así fuera, el reloj corre más rápido de lo que parece.

La historia reciente demuestra que las definiciones no ocurren en la fecha formal, sino mucho antes. Sheinbaum y Ebrard comenzaron a posicionarse desde 2023, año y medio previo a la elección. Para 2029, Morena estará ya en pleno proceso de selección, y la oposición difícilmente tendrá una figura capaz de alterar ese terreno.

El problema se reproduce dentro del propio oficialismo. Las corrientes que no se sienten representadas por Ebrard o por García Harfuch tienen menos de tres años para construir alternativas viables. La tarea es titánica porque ambos integrantes del gabinete de Sheinbaum seguirán capitalizando una enorme visibilidad durante el sexenio.

García Harfuch se encamina a convertirse en el ministro más exitoso del gobierno, justo en el tema que más inquieta a la ciudadanía. Las reducciones en criminalidad fortalecen su perfil y lo convierten en el antídoto ideal contra un eventual candidato opositor que pretenda explotar el miedo. Esto lo hace prácticamente invencible en una encuesta interna, salvo que no participe. Si hubiera interés en evitar que sea candidato, tendría que acordarse su ausencia. El riesgo sería empujarlo hacia otra plataforma si la operación política falla.

Ebrard, por su parte, mantendrá reflector propio debido al conflicto comercial con Estados Unidos y la renegociación del TMEC. Sus relaciones en Washington y su experiencia en crisis internacionales garantizan que seguirá siendo relevante hasta el final del sexenio.

El resto del gabinete se encuentra muy lejos de ese nivel de exposición. La jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, espacio que antes impulsaba carreras presidenciales, no parece ahora producir una figura con posibilidades nacionales. En la capital, García Harfuch ya demostró su fuerza al ganar con holgura la interna.

Nada de esto significa que Morena carezca de cuadros presidenciables. Existen gobernadores, secretarios y subsecretarios con capacidad técnica y política. Pero los tiempos en los que un presidente podía designar unilateralmente a su sucesor quedaron atrás. La lógica interna de Morena se ha vuelto más autónoma y el electorado, más exigente.

Si el movimiento desea una alternativa distinta a los dos punteros, debe comenzar a construirla ya. Dar visibilidad a nuevos perfiles, incorporar gobernadores al gabinete o desarrollar liderazgos emergentes. El retraso solo hará más amplia la ventaja acumulada por quienes ya dominan el escenario.

Si, por el contrario, se ha aceptado que cualquiera de ellos es opción cómoda y viable, la sucesión será tersa. Lo realmente peligroso para Morena sería improvisar al final. Un cambio tardío de señales desde Palacio podría resultar devastador para la cohesión del movimiento y para la continuidad de su proyecto.

Impulsan ley bienestar animal Nueva política nacional integral de protección

Las diputadas Irma Juan Carlos y María Rosete, de Morena, propusieron expedir la Ley General de Bienestar, Cuidado, Conservación, Preservación y Protección de los Animales. La iniciativa busca erradicar el maltrato, garantizar trato digno y establecer una política nacional integral con coordinación entre los tres órdenes de gobierno.

La propuesta define el maltrato animal como cualquier acto u omisión que cause dolor o sufrimiento, reconoce a los animales como seres vivos con necesidades físicas y emocionales e incorpora principios internacionales de bienestar. Además, tipifica conductas como crueldad, abuso sexual, abandono y explotación, regula la eutanasia y refuerza la tenencia responsable.

Asimismo, clasifica infracciones en leves, moderadas y graves, con sanciones que van desde amonestaciones y multas hasta arresto administrativo. También prevé programas educativos, denuncia ciudadana y acciones presupuestales obligatorias, al considerar insuficiente el marco legal actual para garantizar protección efectiva y digna.

Anaya y su giro político sobre la revocación

La revocación de mandato ha sido, desde su creación, un campo minado para la oposición mexicana. Durante años, Ricardo Anaya fue uno de los críticos más duros del mecanismo. En el sexenio de Andrés Manuel López Obrador lo calificó como una trampa inspirada en modelos latinoamericanos de corte autoritario y llamó abiertamente a la abstención. Para él, participar significaba entrar en un juego diseñado para dividir al país y alimentar la permanencia del presidente. Aquella postura —tajante, doctrinaria— parecía definitiva.

Sin embargo, a finales de 2025, Anaya sorprendió al adoptar una narrativa opuesta. De cuestionar la legitimidad del mecanismo pasó a promoverlo con entusiasmo. Retó a Morena a incluir a Claudia Sheinbaum en la boleta de 2027 y aseguró que, esta vez, la ciudadanía votaría para retirarla. Donde antes veía manipulación, ahora asegura ver una oportunidad democrática. Su defensa llegó al extremo de proponer que la revocación se extienda a los gobernadores, sin reparar en que su activación depende de legislaciones estatales donde Acción Nacional carece de fuerza suficiente.

El cambio no es menor. Durante la revocación de López Obrador, Anaya confió en un desplome de apoyo que jamás llegó. El expresidente obtuvo más votos en ese ejercicio que los que el propio panista consiguió como candidato presidencial. Aun así, el hoy coordinador del PAN en el Senado insiste en que Morena vive un deterioro profundo y que Sheinbaum sería derrotada por el “juicio ciudadano”. Esa lectura contrasta con los números actuales y con la evaluación positiva que mantiene la presidenta en buena parte del país.

El viraje de Anaya también expone las tensiones internas de la oposición. Mientras algunos partidos y liderazgos reconocen la revocación como un instrumento democrático utilizado en numerosos países, otros siguen viéndolo con suspicacia. Lo que parece incomodar más no es el mecanismo en sí, sino la necesidad de movilizar votantes en territorios donde la presencia opositora se ha erosionado.

En ese contexto, la metamorfosis política de Anaya luce menos como una convicción profunda y más como un intento de apropiarse de una herramienta que antes rechazaba, con la esperanza de convertirla en una palanca electoral futura.

Morena condiciona reforma electoral Consenso con aliados define su viabilidad

La bancada de Morena en la Cámara de Diputados advirtió que la iniciativa de reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum no debe presentarse si no existe un acuerdo previo con el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México. Sin ese respaldo, reconoció, la propuesta carecería de viabilidad legislativa.

El coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, señaló que sin los aliados no es posible alcanzar la mayoría requerida para una reforma constitucional, por lo que consideró innecesario enviar el proyecto al Congreso sin consensos. Afirmó que las posturas críticas del PT y del PVEM son legítimas y no representan chantajes políticos.

Monreal añadió que la iniciativa será compartida primero con las dirigencias y bancadas aliadas antes de su eventual presentación. Aunque expresó preocupación por los plazos legislativos, sostuvo que es preferible retrasar la discusión a cometer errores. En contraste, PRI y PAN rechazaron la reforma y advirtieron riesgos para la pluralidad y la democracia.

Morena retoma movilización interna ante presiones externas

La ofensiva verbal de Donald Trump reabrió un viejo reflejo dentro de Morena: la activación de su estructura territorial para marcar postura política y mostrar respaldo al Gobierno. Durante el fin de semana, el partido organizó más de 300 “Jornadas por la Soberanía” en todo el país, con el objetivo de reivindicar la autodeterminación nacional tras las advertencias del mandatario estadounidense sobre una posible operación contra cárteles en territorio mexicano.

El tono de los encuentros fue firme. Legisladores y dirigentes insistieron en que la amenaza proveniente de Washington no puede normalizarse y acusaron a la oposición de avalar, por omisión o entusiasmo, escenarios que comprometen la soberanía. La narrativa interna presentó tal respaldo a Trump como una forma de oportunismo político en un contexto de tensión internacional. No es la primera vez que Morena recurre a este tipo de asambleas. En años recientes, el partido las ha utilizado para defender reformas, promover consultas populares y consolidar su presencia territorial.

La estructura movilizada este fin de semana es la misma que en 2021 impulsó la consulta sobre el juicio a expresidentes y la revocación de mandato. También es la que en 2022 buscó apuntalar la reforma electoral y la que en 2024 promovió el cambio constitucional que modificó la integración del Poder Judicial. Más allá de su contenido coyuntural, estas movilizaciones funcionan como mecanismos de cohesión interna y de reafirmación identitaria en momentos de presión política.

El detonante actual fue la declaración del presidente Trump, quien afirmó en una entrevista que iniciará ataques terrestres contra cárteles sin precisar límites geográficos. La presidenta Claudia Sheinbaum respondió con cautela y firmeza. Tras una llamada con el mandatario estadounidense, informó que rechazó cualquier oferta que pudiera interpretarse como injerencia y subrayó que una intervención militar no es una posibilidad aceptable. Para el Gobierno mexicano, el equilibrio entre cooperación en seguridad y respeto soberano es la línea que debe sostenerse con claridad.

En ese marco, la activación de las bases de Morena busca enviar un mensaje político hacia fuera y hacia dentro: el partido oficialista considera que la presión externa exige unidad, prudencia y una defensa explícita de la soberanía, especialmente en un escenario hemisférico marcado por la reciente intervención estadounidense en Venezuela. Por ahora, la estrategia apunta a blindar políticamente a la presidenta y a reforzar la narrativa de que México no puede ser tratado como un territorio disponible para acciones unilaterales.

2026, año de definiciones Prevén consolidación del gobierno federal

El diputado Ricardo Monreal Ávila, coordinador del Grupo Parlamentario de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política, afirmó que el 2026, segundo año del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, será un periodo de grandes definiciones y consolidación, cuyos retos marcarán el rumbo de México en el mediano y largo plazo.

Explicó que entre los principales desafíos se encuentran la revisión del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, el impulso a la inversión pública, la continuidad de la estrategia de pacificación del país y la consolidación de los sistemas de salud y educación pública, temas que requerirán decisiones firmes y visión de Estado.

Monreal Ávila subrayó que la presidenta Sheinbaum ha demostrado liderazgo y claridad de rumbo, y aseguró que desde el Congreso, quienes integran la Cuarta Transformación la acompañarán y respaldarán, con diálogo democrático y corresponsabilidad institucional, para fortalecer las propuestas en beneficio del pueblo de México.

2025: un año de inflexión para Morena

Morena experimentó en 2025 el mayor ajuste en su relación con el electorado desde su llegada al poder. Tras años de expansión sostenida, la identificación ciudadana con el partido pasó de la mitad de la población a 42 por ciento, una disminución abrupta que sorprendió incluso a dirigentes internos. No se trató de un desgaste gradual, sino de una caída concentrada entre julio y septiembre, periodo que marcó un punto de inflexión en la narrativa pública del movimiento.

El quiebre coincidió con la difusión del caso relacionado con un exfuncionario de seguridad de Tabasco y con una serie de episodios que abrieron un debate nacional sobre congruencia política. Viajes, celebraciones privadas y decisiones institucionales controvertidas alimentaron una percepción de distancia entre algunos actores del partido y los principios de austeridad que históricamente lo habían distinguido. Paralelamente, la ciudadanía comenzó a exigir resultados inmediatos en temas como vivienda, servicios urbanos y movilidad, demandas que esta vez se dirigieron al presente y no al pasado.

En el ámbito económico, 2025 también generó desafíos de percepción. Tras meses marcados por la volatilidad derivada de la política arancelaria de Estados Unidos, aumentó el número de ciudadanos que consideraban que la economía avanzaba en la dirección incorrecta. Este cambio en el ánimo colectivo se combinó con hechos de alto impacto social, como el asesinato del alcalde de Uruapan, que detonó protestas encabezadas por jóvenes y reforzó la idea de una exigencia creciente hacia cualquier fuerza en el poder.

A partir del otoño, nuevas tensiones emergieron desde grupos de interés que rechazaron reformas sectoriales, particularmente en materia hídrica y educativa. El año cerró con dificultades en elecciones locales, cuestionamientos sobre el diseño de la elección judicial y tensiones dentro de la coalición gobernante, que enfrentó desacuerdos sobre temas como nepotismo, seguridad y política económica. Morena concluyó 2025 en medio de un doble reto: reconstruir confianza y, al mismo tiempo, administrar la diversidad interna que acompaña a cualquier fuerza dominante.

Mirando hacia 2026, el partido enfrenta una disyuntiva estratégica. Mantener la cohesión interna puede implicar costos ante un electorado que exige estándares más altos, mientras que impulsar controles más estrictos podría tensar relaciones con sus propios aliados. La dirección política que adopte definirá si este año de inflexión se convierte en un tropiezo temporal o en el inicio de una reconfiguración más profunda en el panorama electoral.

Morena critica política migratoria Defensa a connacionales

Senadores de Morena condenaron el endurecimiento de la política migratoria del presidente Donald Trump, al considerar que criminaliza a trabajadores indocumentados y vulnera derechos humanos. Legisladores advirtieron sobre el uso de cazarecompensas y centros de confinamiento, prácticas que calificaron como inhumanas y contrarias a tratados internacionales vigentes firmados por Estados Unidos.

El senador Manuel Huerta afirmó que el Senado debe actuar junto con el Ejecutivo para orientar y proteger a los mexicanos en Estados Unidos. Señaló que las medidas anunciadas implican riesgos mayores para los migrantes, quienes enfrentarán mayor persecución por parte de agentes migratorios incentivados con recompensas económicas adicionales.

Por su parte, la senadora Guadalupe Chavira pidió reforzar la defensa legal desde los consulados y llevar el tema a foros internacionales. Subrayó que los migrantes contribuyen de forma decisiva a la economía estadunidense y recordó que la aportación de mexicanos al PIB de ese país asciende a cientos de miles de millones de dólares anuales.