vie. Abr 3rd, 2026

Caída de El Mencho redefine estrategia de seguridad

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, representa el mayor golpe estructural al crimen organizado en lo que va del gobierno de Claudia Sheinbaum. No se trata solo de la caída de un líder criminal, sino de la desarticulación del símbolo que durante más de una década encarnó la expansión territorial y operativa del Cartel Jalisco Nueva Generación. A 17 meses de iniciado el sexenio, la operación envía un mensaje inequívoco: el Estado mexicano mantiene la capacidad de alcanzar incluso a los objetivos considerados intocables.

El operativo, ejecutado por fuerzas mexicanas con respaldo de inteligencia internacional, confirma un viraje estratégico respecto a inercias del pasado. La coordinación entre Ejército, Guardia Nacional y las áreas de seguridad civil muestra una arquitectura institucional más integrada y menos reactiva. En un entorno donde algunos analistas atribuían la reducción de homicidios a equilibrios criminales, la decisión presidencial rompe cualquier interpretación de tolerancia implícita y reafirma que la política de seguridad no se subordina a conveniencias estadísticas.

Es cierto que la experiencia comparada advierte que la eliminación de un líder puede generar reacomodos internos. Sin embargo, el contexto actual es distinto: la estructura familiar y operativa del CJNG ya se encontraba fragmentada, con figuras clave detenidas o bajo presión judicial. El golpe ocurre en un momento de debilidad relativa del grupo, lo que aumenta la probabilidad de contención y disminuye el margen para una sucesión ordenada que reproduzca el mismo nivel de cohesión criminal.

Más allá del impacto inmediato, la operación redefine la narrativa del sexenio. La administración de Sheinbaum parece apostar por una seguridad sostenida en capacidad institucional y control territorial, no en equilibrios informales. El desafío será consolidar la presencia del Estado en las zonas históricamente dominadas por el CJNG y evitar que el vacío sea ocupado por facciones rivales. La señal política es clara: la estrategia no busca administrar la violencia, sino desmantelar las estructuras que la producen. El golpe no es solo operativo; es un mensaje de autoridad y dirección estratégica.

Cártel de Sinaloa Rey de la cocaína en EE.UU

Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha consolidado su posición como el principal proveedor de cocaína hacia Estados Unidos, reveló The Wall Street Journal. El ascenso se debe a una alianza estratégica con “Los Chapitos”, quienes le permitieron usar sus rutas y túneles fronterizos a cambio de armas, dinero y sicarios.

El diario señala que Oseguera, de 59 años, se mantiene oculto en la Sierra Madre Occidental, protegido por un grupo armado con lanzacohetes RPG-7 capaces de perforar tanques. Además del narcotráfico, el CJNG obtiene enormes ganancias del robo y contrabando de combustible en México, actividad dirigida por Iván Cazarín Molina, apodado “El Tanque”.

La división interna del Cártel de Sinaloa entre “Chapitos” y “Mayitos” facilitó el avance del CJNG, que ahora controla gran parte de la cocaína proveniente de Sudamérica. El retrato de Oseguera como “nuevo rey” refleja la mutación del mapa criminal mexicano y el impacto directo en la seguridad regional y binacional.